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Hacia métodos que garanticen a la ciudadanía la participación en decisiones sobre política ambiental

El uso o no de la energía nuclear no es una decisión que competa exclusivamente a los expertos. La ciencia, en general, y las ciencias medioambientales, en particular, no son ajenas a la sociedad, sino que se contextualizan en ella. María Laura Lázaro, profesora de la Universidad de Uruguay, ha presentado en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) una tesis doctoral que reflexiona sobre la relación entre la ciencia y la sociedad, concretamente en lo que se refiere a la participación pública y al estímulo de una cultura científica.

María Laura Lázaro Olaizola, autora de la tesis.

Este trabajo se basa en el enfoque CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), que busca el entendimiento de la ciencia desde el punto de vista de la sociedad. Con este propósito, desde hace tres décadas se fomentan los estudios sociales de la ciencia. Lázaro ha realizado un análisis histórico-bibliográfico de la evolución de dichos estudios.

En dicha evolución, los cambios en la terminología son significativos. Tal y como se explica en la tesis, en los '80 se puso de moda el término alfabetización científica, luego popularización de la ciencia, y hoy en día empieza a despuntar el término apropiación social de la ciencia. Según Lázaro, este último término muestra que se ha llegado a una relación más bidireccional entre la ciencia y la sociedad.

La investigadora ha ahondado también en las ciencias ambientales, por ser una rama de la ciencia en la que la sociedad está más directamente implicada. Dicha investigación ha constatado lo observado, en primera instancia, en el análisis de los estudios sociales de la ciencia.

La investigadora subraya que, a partir de los años '60, empiezan a confluir opiniones a favor de una mayor participación ciudadana en las ciencias medioambientales, por motivos y argumentos diferentes que aquellos esgrimidos en los estudios críticos de la ciencia. Resulta entonces más evidente que deben ser entendidas en su contexto, y que esto requiere una mayor interdisciplinariedad y participación.

A pesar de la evolución convergente entre los estudios sociales de la ciencia y los desarrollos de las ciencias ambientales a favor de una mayor participación ciudadana, la tesis también advierte de que, en parte, la palabra participación ha sido vaciada de contenido.

Dice la investigadora que se habla de participación, por ejemplo, cuando se realiza una consulta popular, aun cuando esta consulta no es vinculante. Destaca que la clave es desarrollar métodos que fomenten una verdadera implicación ciudadana, de manera que, por ejemplo, cuando haya un problema medioambiental en una comunidad local, ésta se apropie de la causa.

Uruguay y la energía nuclear

La tesis dedica un capítulo final a un ejemplo de verdadera implicación ciudadana que se está tratando de llevar a cabo en Uruguay, en la cual la autora de este trabajo está involucrada. Se trata de un juicio ciudadano sobre el uso de la energía nuclear en el país. Tras un proceso de selección, 15 personas van a formar un jurado que escuchará argumentos a favor y en contra de instalar una planta de energía nuclear. A su vez, se llevará a cabo un estudio político sobre el grado de aceptabilidad de dicho ejercicio. Se pretende que, mediante el seguimiento mediático y político, la implicación ciudadana en el ejercicio no se limite a los 15 miembros del jurado.

Tal y como se explica en la tesis, este ejercicio de participación ciudadana tiene un modelo a seguir: Dinamarca. Según Lázaro, el país nórdico lleva dos décadas implicando a la sociedad en la temática científica y medioambiental. Allí, los juicios ciudadanos son convocados cada vez que el parlamento danés debe tratar un tema científico-tecnológico controvertido. Son organizados por una entidad independiente del parlamento, de modo que puedan tener carácter vinculante.

Fuente: UPV/EHU
Derechos: Creative Commons
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