Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Hallan una enana blanca poco común residuo de una supernova

Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una enana blanca poco común en la Vía Láctea cuya masa es baja y su composición extraña. El remanente estelar que gira a gran velocidad podría ser uno de los restos de una supernova de tipo Iax, de la que aún se tiene escaso conocimiento, y se podría haber originado entre hace cinco y 50 millones de años.

La flecha indica la trayectoria de la enana blanca hasta su localización actual en la Vía Láctea, a unos 1.000 años luz del Sol. / Russell Kightley

Un grupo de investigadores internacionales, cuyo trabajo ha sido publicado esta semana en la revista Science, ha identificado una enana blanca poco común en nuestra galaxia. La LP 40-365, como ha sido denominada, podría ser parte de los restos de un tipo de explosión estelar descrito anteriormente, la supernova Iax.

Se trata de una enana blanca de baja masa, alta velocidad y composición extraña

El inusual remanente estelar es una enana blanca de baja masa, alta velocidad y composición extraña, unas características que los astrónomos atribuyen a una estrella residual originada a partir de un evento tipo Iax, una supernova mini que se asemeja a otra más común, el tipo Ia, que en sistemas binarios de dos estrellas que orbitan entre sí y que se utiliza como unidad de medida cósmica.

Al igual que la supernova tipo Ia, la Iax también está formada por un sistema binario compuesto por una enana blanca que orbita entorno a una estrella común. Normalmente, la enana blanca colapsa en una explosión termonuclear que la destruye por completo. Sin embargo, en el caso del tipo Iax esto no ocurre del mismo modo.

Destrucción parcial de la enana blanca

Según los astrónomos, es posible que las supernovas de tipo Iax se formen a partir de la destrucción parcial de la enana blanca y que dejen objetos residuales tras la explosión. Además, su brillo es mucho más leve y, por ello, son más difíciles de observar.

Si la hipótesis de los científicos es correcta, los objetos residuales que permanecen tras la explosión podrían corresponderse con la extraña enana blanca hallada. El trabajo, además, concluye que la explosión que originó este remanente estelar podría haber ocurrido entre hace cinco y 50 millones de años atrás.

En total, se han identificado hasta 25 ejemplos del supernova tipo Iax, descrito con anterioridad en otras investigaciones y sobre cuyo origen aún se sabe poco. Así, se espera que el hallazgo de LP 40-365 pueda arronjar luz sobre la formación de esta clase de explosión estelar.

Referencia bibliográfica:

S. Vennes et al. ""An unusual white dwarf star may be a surviving remnant of a subluminous Type Ia supernova". Science, 17 de agosto de 2017. DOI: 10.1126/science.aam8378

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Marte sigue perdiendo agua

La escasa agua que todavía conserva la atmósfera marciana no está confinada en su capa inferior como se pensaba, sino que asciende a la superior, donde se convierte en hidrógeno atómico que escapa al espacio, según los datos recogidos por la sonda MAVEN de la NASA. El fenómeno se hace más evidente durante el verano austral y las tormentas de polvo del planeta rojo.

La luna Europa puede brillar en la oscuridad
José Luis Zafra

La cara oculta de este satélite de Júpiter podría emitir un resplandor verdoso, según experimentos realizados con hielo irradiado en laboratorios de nuestro planeta. La misión Europa Clipper de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto a mediados de esta década, podría confirmar este extraño fenómeno.