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Es posible conocer en qué punto se genera mayor contaminación

Investigadores gallegos asesoran a la principal exportadora tailandesa de atún para reducir emisiones

El Grupo de Ingeniería Ambiental y Bioprocesos de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) lleva diez años trabajando en la aplicación de la metodología de análisis del ciclo de vida en la mejora ambiental de productos y procesos, bajo la supervisión del profesor Gumersindo Feijoo. Entre otras áreas, están especializados en el sector primario, en particular en productos de la acuicultura y de la pesca.

Visita de los investigadores a la fábrica tailandesa

En la actualidad está reconocida la relación existente entre las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático. Respecto a esto, una de las investigadoras del grupo de la USC, Almudena Hospido Quintana, destaca que “las alteraciones que se están produciendo en el clima han afectado ya a muchos sistemas físicos y biológicos y, con el fin de minimizar o evitar los riesgos asociados, conviene adaptarse a las futuras condiciones climáticas”. Como consecuencia de esta situación, diversos países europeos están desarrollando multitud de estrategias de mitigación del cambio climático, destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida de los productos y de los procesos de producción.

Una de las iniciativas que ya se están poniendo en marcha es la introducción de la huella de carbono en el etiquetado de los alimentos. Se trata de una herramienta de
cálculo que determina la cantidad de gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera a lo largo de todo el proceso de producción e incluso en el momento del consumo. Se pretende así estimular la reducción de las emisiones, ya que, con este nuevo etiquetado, en el momento de la compra el consumidor es consciente de su contribución al cambio climático según decida comprar uno u otro producto.

En esta línea, el grupo de la USC está trabajando en un proyecto cofinanciado por la Unión Europea, que coordina Almudena Hospido. El objetivo es transferir conocimiento a empresas de alimentación tailandesas en lo relativo a la aplicación de la huella de carbono como instrumento eficaz a la hora de desarrollar productos de bajo nivel de contribución al calentamiento global, y también como respuesta a la creciente demanda por parte de los minoristas y consumidores europeos.

Además de la USC, participan en este proyecto otros dos centros de investigación europeos -el Instituto Nacional para la Investigación Agronómica de Francia y la Universidad de Surrey (Reino Unido)-, dos universidades tailandesas y tres empresas relevantes del sector de la alimentación en el país asiático.

La empresa puede conocer en qué punto del proceso de fabricación se genera una mayor contaminación

El equipo de la Universidad de Santiago ofrece apoyo científico a la principal empresa tailandesa exportadora de atún en conserva. Tal como explica Almudena Hospido, “se trata de ayudar, desde la perspectiva de la sostenibilidad, a compañías que comercializan sus productos en la Unión Europea”. La idea es introducir el etiquetado de huella de carbono, que ya está muy extendido en países como el Reino Unido y Francia.

Los investigadores gallegos emplean técnicas de análisis del ciclo de vida, que consisten en estudiar todo el proceso que sufre el producto: producción, transporte a la fábrica, procesado, contaminación asociada al envase y al etiquetado, transporte al supermercado, así como la etapa de uso por parte del consumidor. Se trata de información útil para el usuario final, para que en el momento de la compra tome una decisión consciente del impacto ambiental que se ocasiona.

Los investigadores de la USC visitaron la empresa tailandesa y las diferentes fábricas asociadas a la misma. Están recogiendo datos relativos a un año de producción, con el objeto de conocer las emisiones y los residuos que genera en este caso el proceso de fabricación del atún en conserva, tanto directa como indirectamente. La finalidad última es conocer cómo repercute en el cambio climático, estudiando los seis gases que contribuyen al efecto invernadero. El cálculo de la huella de carbono le sirve a la empresa a nivel interno, de cara a identificar en qué punto o puntos del proceso de fabricación se produce una mayor carga ambiental y, en consecuencia, tratar de minimizar las emisiones.

Esta experiencia se aplicará al sector acuícola gallego

El equipo de la Universidad de Santiago pretende aplicar ésta y otras herramientas de gestión ambiental al sector acuícola gallego. “Si las empresas europeas se están preparando para obtener la huella de carbono, queremos ayudar a las firmas gallegas en la evaluación de su sostenibilidad, con el fin de garantizar que no se vean penalizadas en el mercado internacional, contribuyendo así al desarrollo del sector en Galicia” -apunta Almudena Hospido-.

En la actualidad los investigadores están desarrollando trabajos en los que aplican estas metodologías en explotaciones acuícolas y también en las diferentes técnicas de pesca. Buscan que la huella de carbono sirva a las empresas gallegas del sector como elemento diferenciador a la hora de exportar sus productos, ya que en el futuro se les va a exigir en los mercados europeos.

Fuente: USC
Derechos: Creative Commons
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