Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

La conducta impulsiva de los niños se relaciona con su conectividad cerebral

Investigadores de la Universidad de Murcia han estudiado los cambios en el cerebro que se asocian con la impulsividad, un rasgo de la personalidad que provoca dificultades para inhibir la respuesta ante un estímulo y predispone a reacciones no planeadas sin tener en cuenta sus consecuencias negativas. Estos patrones pueden servir como marcador para anticipar el riesgo de problemas conductuales.

Cuanto mayor era el nivel de impulsividad de los niños, mayor era la alteración en las conexiones entre el córtex cingulado posterior y el giro angular derecho (entre estas por separado y las áreas que se activan cuando se realizan tareas cognitivas). / Sinc - Olmo Calvo

Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Murcia analiza si la conectividad del cerebro infantil se relaciona con la impulsividad de los niños.

“La impulsividad es un factor de riesgo para el desarrollo de serios problemas de conducta”, explica a Sinc Luis J. Fuentes, autor principal del trabajo. “Entre los niños con un desarrollo típico, observamos diferencias individuales en su interacción con el medioambiente”.

En su estudio, los expertos pidieron a un grupo de padres que respondieran a una serie de cuestiones relacionadas con la conducta impulsiva de sus hijos.

Con sus respuestas, los 24 niños de la muestra fueron clasificados según sus niveles de comportamiento impulsivo. Después, a través de técnicas de neuroimagen, los expertos estudiaron sus patrones de conectividad cerebral. Con esta información, analizaron si los patrones se relacionaban con el nivel de impulsividad que los padres habían percibido en sus hijos.

“Comprobamos que cuanto mayor era el nivel de impulsividad de los niños, mayor era la alteración en las conexiones entre el córtex cingulado posterior y el giro angular derecho (entre estas por separado y las áreas que se activan cuando se realizan tareas cognitivas), que también se observa en personas con conducta antisocial”, añade Fuentes.

En niños con un desarrollo típico se han identificado alteraciones en la conectividad entre áreas del cerebro previamente relacionadas con la conducta antisocial

Para los autores, estos resultados tienen dos implicaciones importantes. “Por un lado –afirman– lo que perciben los padres sobre el comportamiento de sus hijos tiene un claro reflejo en sus patrones de conectividad cerebral, y es una información útil para comprobar a nivel neuroanatómico lo que se observa en el comportamiento cotidiano”.

Además, en niños con un desarrollo típico se han identificado alteraciones en la conectividad entre áreas del cerebro que previamente se han relacionado con la conducta antisocial.

“Dichos patrones de conectividad cerebral pueden servir como marcadores biológicos para anticipar el riesgo de que aparezcan problemas conductuales y dificultades de adaptación social”, concluye Fuentes.

Impulsividad y violencia

La impulsividad es un rasgo de la personalidad básica que provoca dificultades para inhibir la respuesta ante un estímulo y predispone a reacciones no planeadas sin tener en cuenta las consecuencias negativas.

Desde hace años, los expertos asocian los altos niveles de impulsividad con problemas de conducta. Esta conducta impulsiva es característica de niños con déficit de atención e hiperactividad, pero también de aquellos que presentan rasgos de personalidad antisocial que, en casos extremos, puede conducir a comportamientos violentos.

Referencia bibliográfica:

Alberto Inuggi, Ernesto Sanz-Arigita, Carmen González-Salinas, Ana V. Valero-García, Jose M. García-Santos y Luis J. Fuentes. “Brain functional connectivity changes in children that differ in impulsivity temperamental trait”. Frontiers in Behavioral Neuroscience mayo de 2014 volume 8 article 156.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Las personas mayores están infrarrepresentadas en los ensayos de fármacos contra la covid-19

Un estudio ha analizado la proporción de individuos de avanzada edad que participan en las pruebas de tratamientos y vacunas para el nuevo coronavirus. Además de las restricciones por edad y por presencia de patologías para proteger su salud, hay otras condiciones que limitan la participación de los ancianos, como el acceso a las tecnologías, y que pueden poner en riesgo las evaluaciones de efectividad y seguridad.

Esta investigadora ha logrado casi dos millones de euros para estudiar el lenguaje

Clara Martín, del centro de investigación vasco BCBL, acaba de conseguir 1,9 millones de euros de la Comisión Europea para llevar a cabo un estudio sobre ortografía y bilingüismo. Su trabajo tiene implicaciones en el tratamiento de trastornos del lenguaje, como la dislexia, y en el aprendizaje de lenguas.