Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

La trenza más pequeña del mundo

En la naturaleza se pueden encontrar moléculas trenzadas, como el ADN circular o diversas proteínas, pero a los científicos les cuesta mucho sintetizarlas en el laboratorio. Ahora, por primera vez, han conseguido crear una con tres hebras. La diminuta ‘nanotrenza’ tiene 192 átomos y ocho cruces, una estructura anudada que ayudará al desarrollo de materiales más resistentes.

Recreación del ‘nanonudo’ fabricado por los investigadores, la trenza más pequeña del mundo. / Stuart Jantzen/www.biocinematics.com

Investigadores de la Universidad de Mánchester (Reino Unido) han logrado sintetizar una trenza molecular de tres hebras o ‘hilos’, un avance sin precedentes que publican esta semana en la revista Science.

Este nudo molecular con ocho cruces es el más complejo 'atado’ hasta ahora por los científicos

Se trata de un ‘nanonudo’ fabricado con una ‘cuerda’ de 192 átomos, con ocho cruces y de aproximadamente 20 nanómetros de longitud.

Los hilos moleculares se tejen alrededor de iones de hierro mediante una técnica de autoensamblaje, y sus extremos se fusionan con un catalizador hasta formar un lazo cerrado.

Este tipo de moléculas trenzadas se encuentran de forma natural en cadenas poliméricas, el ADN circular y algunas proteínas. Sin embargo, de los más de 6.000 millones de nudos conocidos, los científicos sólo han conseguido sintetizar tres tipos de topologías en el laboratorio, y hasta esta investigación, ninguna con tres hebras.

"El nudo molecular de ocho cruces es la molécula regular 'tejida' más compleja hecha por los científicos hasta ahora", destaca el profesor David Leigh, coautor del estudio, que señala: "Atar nudos es un proceso similar a tejer, por lo que las técnicas que desarrollamos también se podrían aplicar para fabricar tejidos con filamentos moleculares".

Tejer nuevos nanomateriales

“Por ejemplo, los chalecos antibalas y armaduras modernas están hechas de kevlar, un plástico de varillas moleculares rígidas y alineadas –explica–, pero las hebras de polímero entretejidas tienen el potencial de crear materiales mucho más resistentes”.

Los autores recuerdan que algunos polímeros, como la seda de araña, pueden ser dos veces más fuertes que el acero, por lo que conseguir trenzar hebras poliméricas puede conducir a nuevas generaciones de materiales mucho más ligeros, superresistentes y flexibles que los actuales, que se podrán aplicar en industrias como la textil y la construcción.

-----------------------------------------------------------------------------------------

Proceso de ensamblaje del nudo molecular y vídeo en 3D
(D.Leigh-University of Manchester//R.W.McGregor-Mcgregorfineart.com)

Referencia bibliográfica:

J.J. Danon et al. “Braiding a molecular knot with eight crossings". Science, 12 de enero de 2017.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Un nuevo estado de la materia: los cristales hidrodinámicos

Cuando en una superficie de agua agitada se añade escina, un extracto del castaño de indias, las ondas se congelan como si fuera un cristal sólido pero el agua permanece líquida. Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid lideran el descubrimiento de este exótico estado de la materia.

Un anillo de glucosa con múltiples aplicaciones en la industria alimentaria

Investigadores de la Universidad de Murcia han revisado las múltiples propiedades que tienen las ciclodextrinas, una familia de oligosacáridos cíclicos capaces de llevar sustancias bioactivas en alimentos funcionales, mejorar envases e incluso usarse como nanosensores.