Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Los dodos eran aves más inteligentes de lo que se pensaba

Considerados torpes e incluso ‘bobos’, los dodos se extinguieron rápidamente tras la llegada de los europeos a la isla donde vivieron en el océano Índico hasta el siglo XVII. A pesar de que su reputación se extendió a la cultura popular, un nuevo estudio, que ha escaneado el cráneo de esta y otras aves, demuestra que en realidad eran más inteligentes de lo que se creía, y que desarrollaron más su olfato que su vista, contrariamente a la mayoría de los pájaros.

Modelo de dodo que aparecerá en la próxima exposición sobre la relación entre aves y dinosaurios –Dinosaurs among us– del Museo Americano de Historia Natural. / AMNH/C. Chesek

Cuando en el siglo XVI los europeos llegaron a la isla Mauricio en el océano Índico se encontraron con un ave torpe, que no podía volar y que por lo tanto era fácil de cazar. Hasta la llegada de los europeos a la isla, el dodo, como lo denominaron los portugueses –‘estúpido’ en portugués–, no había tenido contacto con el ser humano, por lo que no lo veía como una amenaza. Con la caza y la introducción de animales que llegaron con el hombre, el ave desapareció en menos de 100 años. Fue vista por última vez en 1662.

El tamaño total de su cerebro, comparado con su tamaño corporal, era similar al de las palomas, cuya capacidad para ser entrenadas denota cierto nivel de inteligencia

Tras el descubrimiento de la isla por los portugueses a principios del siglo XVI, los primeros colonos holandeses la habitaron en 1598, “pero los dodos no les tenían miedo y fueron arreados en barcos y usados como carne fresca para los marineros”, explica Eugenia Gold, investigadora en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y profesora en la Stony Brook University (EE UU) y autora principal del estudio que se ha publicado en Zoological Journal of the Linnean Society.

Su reputación pronto se popularizó: aparecieron en Alicia en el País de las Maravillas e incluso en la película Ice Age. Simbolizaban un ejemplo de estupidez, obsolescencia y extinción. Pero a pesar de la creencia de que el dodo (Raphus cucullatus) era un animal algo 'tonto', la nueva investigación revela que en realidad no lo era. Los científicos estadounidenses y daneses señalan que el tamaño total de su cerebro, comparado con su tamaño corporal, era similar al de las palomas, cuya capacidad para ser entrenadas denota cierto nivel de inteligencia.

“Su cerebro no es extraordinariamente grande o pequeño; tiene exactamente el tamaño que debería tener si se tiene en cuenta su tamaño corporal”, admite Gold, quien añade que si se toma como referencia el tamaño del cerebro para la inteligencia, los dodos probablemente tuvieron una inteligencia similar a la de las palomas. “Esto nos da una medida básica”, señala.

Aves con capacidad para oler mejor

Para evaluar el cerebro del dodo, los investigadores monitorizaron un cráneo bien preservado en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido) y lo escanearon gracias a la tomografía computarizada de alta resolución. Asimismo, escanearon los cráneos de siete especies de palomas.

Tanto el dodo como el solitario de Rodríguez eran aves terrestres que dependían del olfato para encontrar comida

Con todas estas imágenes, la científica pudo reconstruir la forma interna del cráneo para determinar el tamaño total del cerebro, así como el tamaño de otras estructuras. Estas se compararon con las del pariente más cercano del dodo, el recientemente extinto (también por la actividad humana) solitario de Rodríguez (Pezophaps solitaria), y así descubrieron que el cerebro del dodo estaba proporcionado.

Pero el estudio también demuestra que tanto el dodo –también llamado dronte– y el solitario de Rodríguez tenían un gran bulbo olfatorio, la parte del cerebro responsable del olor. Según los científicos, se trata de un rasgo poco característico de las aves, que en principio dependen más de la vista que de su capacidad olfativa, y como consecuencia tienden a tener bulbos ópticos mayores que los olfatorios.

Los autores sugieren que esto pudo deberse a que tanto el dodo como el solitario de Rodríguez eran aves terrestres que dependían del olfato para encontrar comida como frutos, pequeños vertebrados terrestres y animales marinos como moluscos.

Referencia bibliográfica:

Maria Eugenia Leone Gold, Estelle Bourdony Mark A. Norell. “The first endocast of the extinct dodo (Raphus cucullatus) and an anatomical comparison amongst close relatives (Aves, Columbiformes)” Zoological Journal of the Linnean Society DOI: 10.1111/zoj.12388 23 de febrero de 2016

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Alt de la imagen
Por qué unos peces se levantan más temprano que otros

El proyecto CLOCKS, iniciado el pasado 1 de junio, estudiará, por primera vez, el comportamiento circadiano a lo largo de la vida de los peces marinos, desde larvas hasta adultos, y su aplicación para las personas. La información pionera recogida en este trabajo permitirá entender sus ritmos biológicos y sus consecuencias a la hora de responder a presiones antrópicas como la pesca, el cambio climático o la contaminación.

Alt de la imagen
La edad y el sexo influyen en los patrones migratorios del colibrí rufo

Esta pequeña ave, protagonista del #Cienciaalobestia, recorre cada año 80 millones de veces su propio cuerpo para atravesar América del Norte. Ahora, un equipo de científicos ha descubierto diferencias para cubrir esta ruta entre machos y hembras, y adultos y juveniles de esta especie, cuyos ejemplares sufren cada año un declive del 2 %.