Los macacos expuestos a un brote mortal se vuelven más cautelosos ante los alimentos contaminados

Una investigación de la Universidad de California en San Diego revela que la experiencia de una epidemia puede modificar la conducta de los primates y aporta nuevas pistas sobre los orígenes evolutivos del asco y los mecanismos de prevención de infecciones.

Un macaco japonés de un grupo que sufrió un brote mortal de enfermedad se encuentra con dos piezas de alimento: una colocada sobre una superficie limpia y otra colocada sobre una superficie con una señal visual de contaminación. 

En los primeros días de la pandemia de COVID-19, muchos hogares desinfectaban los alimentos de la compra antes de guardarlos. El gel hidroalcohólico escaseaba y, ante la falta de información sobre cómo se propagaba el virus, la población empezó a extremar las precauciones para evitar el contagio. Un nuevo estudio de la Universidad de California en San Diego sugiere que los humanos no son los únicos que modifican su comportamiento ante una amenaza de enfermedad.

Los investigadores descubrieron que los macacos que habían vivido un brote de una enfermedad mortal se volvían mucho más cautelosos ante los alimentos que parecían contaminados, aunque desconocían cómo se transmitía la enfermedad. Los resultados sugieren que la experiencia puede influir en las conductas de evitación de patógenos y aportan pistas sobre los orígenes evolutivos del asco.

El estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, aporta nuevos datos sobre lo que los científicos denominan "sistema inmunitario conductual": un conjunto de comportamientos que ayudan a los animales a evitar infecciones antes de que tenga que intervenir el sistema inmunitario del organismo.

Ahora podemos demostrar que esto también ocurre en los primates no humanos

Federico Rossano, Universidad de California en San Diego

"Ahora podemos demostrar que esto también ocurre en los primates no humanos", afirmó Federico Rossano, profesor asociado del departamento de Ciencias Cognitivas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de California en San Diego y autor principal del estudio. "Incluso sin saber cómo se transmiten las enfermedades, la exposición a otros individuos que enferman y mueren modifica la probabilidad de adoptar comportamientos que pueden aumentar el riesgo de enfermar".

Un brote mortal como experimento natural

La investigación surgió a raíz de un acontecimiento inesperado en un santuario de primates del sur de Texas, donde los científicos realizan estudios sobre el comportamiento animal.

El santuario alberga varios grupos de macacos japoneses descendientes de ejemplares trasladados desde Japón a Texas en 1972. Como los grupos viven en recintos separados, los investigadores tuvieron una oportunidad excepcional de comparar animales con antecedentes similares que habían vivido en entornos sociales y epidemiológicos diferentes.

En 2020, el personal detectó el retrovirus simio de tipo II, capaz de provocar una inmunodeficiencia similar al sida, en algunos grupos de macacos japoneses del santuario. El virus se transmitía principalmente mediante mordeduras y arañazos y causó enfermedades graves y la muerte de algunos animales. Para contener el brote, el santuario separó los grupos y aplicó estrictas medidas de detección y cuarentena.

l virus se transmitía principalmente mediante mordeduras y arañazos y causó enfermedades graves y la muerte de algunos animales. Para contener el brote, el santuario separó los grupos y aplicó estrictas medidas de detección y cuarentena

Esta situación dio lugar a un experimento natural poco habitual: tres grupos habían estado expuestos al brote y uno no.

Los investigadores realizaron pruebas con 55 macacos para observar cómo reaccionaban ante dos opciones: alimentos colocados sobre una superficie de madera limpia y alimentos situados sobre otra cubierta con heces de macaco, selladas bajo una capa de resina epoxi transparente. Así se mantenían las señales visuales de contaminación, pero se eliminaban el olor y el riesgo de infección.

Dentro de los grupos expuestos al brote, algunos animales se habían infectado, mientras que otros habían convivido con monos enfermos sin contraer el virus. Esto permitió investigar si haber vivido un brote, incluso sin enfermar, podía modificar su comportamiento.

En algunos ensayos, los investigadores sustituyeron la superficie limpia por una esponja de cocina de colores llamativos para comprobar si los macacos simplemente evitaban los objetos desconocidos.

Estudios anteriores habían demostrado que estos primates no siempre rechazan los alimentos contaminados si la recompensa merece la pena

Estudios anteriores habían demostrado que estos primates no siempre rechazan los alimentos contaminados si la recompensa merece la pena. Por ejemplo, los macacos japoneses salvajes podían comer cacahuetes colocados sobre superficies cubiertas de heces, pero evitaban esas mismas superficies cuando se les ofrecían alimentos menos apreciados, como granos de trigo.

Sin embargo, los investigadores observaron que los macacos de los grupos que habían vivido el brote eran mucho menos propensos a comer de la superficie contaminada. Lo hicieron en solo el 47 % de los ensayos, frente al 79 % registrado entre los animales del grupo que no había estado expuesto al brote.

Además, los macacos de los grupos expuestos se comportaron de forma similar con independencia de que se hubieran infectado o no. Esto sugiere que el cambio de conducta estaba relacionado con haber vivido el brote, y no con haber padecido la enfermedad.

"Los grupos tienen una historia, y esa historia se refleja en su comportamiento", afirmó Stephan Kaufhold, quien dirigió el estudio durante su etapa como investigador doctoral en Ciencias Cognitivas. "Haber vivido el brote parece haber hecho que estos grupos de monos sean más cautelosos ante los alimentos que parecen contaminados".

No necesitaban saber cómo se transmitía el virus

Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es que el virus no se transmitía a través de alimentos contaminados, sino mediante la sangre y la saliva, a través de mordeduras y arañazos.

Aun así, algunos macacos que habían visto enfermar a otros miembros de su especie se mostraron más reacios a comer alimentos colocados sobre superficies que parecían contaminadas.

Algunos macacos que habían visto enfermar a otros miembros de su especie se mostraron más reacios a comer alimentos colocados sobre superficies que parecían contaminadas

El estudio plantea una pregunta similar en el caso de los humanos: ¿puede la experiencia de vivir un brote infeccioso influir en el comportamiento mucho después de que haya desaparecido la amenaza inmediata?

Los resultados no permiten responder directamente a esta cuestión, pero indican que los cambios en la conducta de evitación de patógenos asociados a la experiencia no son exclusivos de los humanos.

La crianza influye en la respuesta a la contaminación

Los investigadores también encontraron una relación entre la evitación de patógenos y las experiencias durante las primeras etapas de la vida.

En otro experimento incluido en el mismo artículo, estudiaron a 54 macacos de siete especies con distintos antecedentes de crianza: animales nacidos en santuarios, ejemplares utilizados anteriormente en investigaciones de laboratorio, macacos nacidos en zoológicos y antiguos animales de compañía.

Los resultados mostraron que los macacos criados como animales de compañía, que habían crecido con humanos en lugar de estar al cuidado de otros macacos, tenían una probabilidad significativamente mayor de comer alimentos contaminados que aquellos nacidos en santuarios y criados por sus madres.

Los resultados mostraron que los macacos criados como animales de compañía, que habían crecido con humanos en lugar de estar al cuidado de otros macacos, tenían una probabilidad significativamente mayor de comer alimentos contaminados que aquellos nacidos en santuarios y criados por sus madres

"Es posible que estos monos no tuvieran la oportunidad de aprender de sus madres y de otros macacos las conductas habituales para evitar la contaminación durante las primeras etapas de su vida", explicó Kaufhold. "Incluso después de convivir varios años con otros monos, esas experiencias tempranas pueden seguir influyendo en su respuesta ante posibles fuentes de enfermedad".

Para los investigadores, estos resultados subrayan la importancia de que los primates jóvenes crezcan en entornos sociales adecuados para su especie.

Pistas sobre la evolución del asco

Los hallazgos aportan información sobre la evolución del asco. Aunque los investigadores no midieron directamente esta emoción, observaron que la tendencia de los macacos a evitar posibles fuentes de infección puede cambiar con la experiencia, de forma similar a lo que ocurre en los humanos.

En nuestra especie, el asco desempeña una función importante en la protección frente a los patógenos. Sentimos repulsión ante las heces, los alimentos en mal estado y otras posibles fuentes de infección. Sin embargo, nuestra sensibilidad a estas señales puede variar según las circunstancias.

La investigación ofrece una nueva perspectiva sobre una experiencia que muchas personas conocieron de cerca durante la pandemia de COVID-19: una amenaza de enfermedad puede modificar el comportamiento incluso después de que haya pasado el momento de mayor peligro.

Como los primates pueden aprender observando a otros individuos, los investigadores plantean que una mayor cautela ante posibles fuentes de infección podría adquirirse dentro del grupo y mantenerse con el tiempo. Futuros estudios permitirán comprobar si los animales que se incorporan a un grupo adoptan las conductas de aquellos que han vivido un brote.

Por ahora, la investigación ofrece una nueva perspectiva sobre una experiencia que muchas personas conocieron de cerca durante la pandemia de COVID-19: una amenaza de enfermedad puede modificar el comportamiento incluso después de que haya pasado el momento de mayor peligro.

Referencia:

Stephan P. KaufholdCorresponding Author, Amanda Goguen;Kyliegh Viano; Federico Rossano. "Las experiencias tempranas y la exposición a enfermedades influyen en la conducta de evitación de patógenos en los macacos". Royal Society Open Science

Fuente: Universidad de California en San Diego
Derechos: Creative Commons.
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