SALUD MENTAL

No es solo cosa tuya: la ciencia trata el ‘burnout’ laboral como una patología psiquiátrica

Un nuevo libro basado en evidencias científicas propone ir más allá del autocuidado convencional y utilizar terapias de aceptación y compasión para reconfigurar la respuesta cerebral al estrés crónico.

hombre estresado
Tu estrés crónico laboral y cada día el de más gente. / Creative Art / Freepik

El agotamiento laboral o burnout ha dejado de ser un problema de gestión del tiempo para convertirse en una epidemia sanitaria de primer orden. Según encuestas recientes realizadas en Estados Unidos, la prevalencia del burnout ha alcanzado un máximo en seis años, afectando ya en mayor o menor grado al 66 % de los trabajadores, una cifra que llega a superar el 80% en los menores de 34 años.

Esta crisis, lejos de remitir, consolida un escenario donde el estrés crónico ya no solo drena la energía, sino que erosiona la salud de los trabajadores más jóvenes, elevando el riesgo de depresión, enfermedades cardiovasculares e incluso accidentes cerebrovasculares. El fenómeno es especialmente persistente en sectores como la sanidad o la educación.

En España, trabajos como el publicado el año pasado por el Instituto de Salud Carlos III arrojan cifras igualmente preocupantes, con uno de cada cuatro médicos que declara sufrir este síndrome de desgaste profesional.

En respuesta a esta emergencia, la psicoterapeuta Shaina Siber —exdirectora de Servicios de Psiquiatría en el Centro Médico Montefiore de Nueva York— publica ahora The Beyond Burnout Blueprint, el último de los libros enfocados a este problema al que la investigación médica está prestando cada vez una atención mayor. Siber sostiene que el enfoque tradicional del autocuidado es insuficiente para abordar una crisis reconocida ya incluso por la Organización Mundial de la Salud.

“No podemos confiar solo en las ‘buenas vibraciones’ para salir del agotamiento; no hay suficientes zumos verdes, clases de yoga o masajes en el mundo para someter al burnout mediante el autocuidado”, advierte la autora. Según la experta, incluso el bienestar de unas vacaciones reparadoras suele evaporarse “antes de haber terminado de sacar las cosas de la maleta”.

La biología del agotamiento

Desde una perspectiva neurocientífica, el burnout actúa como una patología que reconfigura el cerebro. El estrés prolongado hiperactiva la amígdala —el centro del miedo— mientras suprime la actividad en la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones y la regulación emocional. Este desequilibrio deja al individuo atrapado en un ‘modo supervivencia’.

El agotamiento a menudo nos arrastra mentalmente a un viaje en el tiempo: revisitando el pasado, catastrofizando el futuro o desconectando por completo

Shaina Siber, autora del libro

“El agotamiento a menudo nos arrastra mentalmente a un viaje en el tiempo: revisitando el pasado, catastrofizando el futuro o desconectando por completo”, señala Siber. Para la investigadora, que ha ejercido en la Facultad de Medicina Albert Einstein, el problema trasciende el cansancio: “Se trata de la erosión del significado, de la conexión y la capacidad de agencia en nuestras vidas”.

Para revertir este daño, Siber propone integrar herramientas psiquiátricas basadas en la evidencia, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) o la Terapia Centrada en la Compasión (CFT). Estas técnicas buscan reducir la hiperactividad en la red neuronal por defecto (DMN), las zonas del cerebro vinculadas a esa divagación constante, y mejorar las conexiones entre los centros de pensamiento superior y el procesamiento emocional.

Una resiliencia basada en la evidencia

Aunque Siber reconoce que factores como las cargas de trabajo imposibles o la discriminación son los motores reales de esta epidemia, defiende que el individuo debe desarrollar defensas psicológicas para evitar el daño físico permanente. “No pido a la gente que niegue o minimice estos problemas, pero el burnout no es algo que puedas eliminar simplemente cuando cambian tus circunstancias externas. El dolor y el desafío son inevitables en el trabajo y en la vida”, afirma.

Las cargas de trabajo imposibles o la discriminación son los motores reales de esta epidemia, pero se deben desarrollar defensas psicológicas para evitar el daño permanente

La propuesta de la autora se aleja de los parches temporales y aboga por una “compasión feroz” como mecanismo regulador del sistema nervioso. “La compasión, especialmente la autocompasión, no es una línea de meta que se cruza una vez. Es una relación para toda la vida que se cultiva elección a elección, respiración a respiración, momento a momento”, concluye.

Para los profesionales en sectores de alta presión, la clave no es “trabajar más duro para arreglarse a uno mismo”, sino aprender a transitar el malestar sin perder de vista lo que realmente importa.

Referencia:

Siber, S., “Using ACT and CFT for Burnout Recovery: The Beyond Burnout Blueprint”, Routledge, 2026.

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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