CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Tierra y del Espacio

Tormentas y microbios están detrás del misterio de las piedras errantes

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Las rocas ‘navegantes’ del Valle de la Muerte en California son famosas por moverse aparentemente solas, pero el fenómeno no es exclusivo de ese desierto norteamericano. También ocurre en España, en la laguna manchega del Altillo Chica. Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han observado que el viento de las tormentas invernales genera unas corrientes que pueden empujar a las piedras sobre tapices microbianos. Después, cuando se retira el agua, queda el enigmático rastro sobre el fondo seco de la laguna.

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SINC | | 20 mayo 2015 10:10

<p>Las piedras errantes o ‘navegantes’ se mueven durante las tormentas ventosas del invierno sobre tapices bacterianos, según la hipótesis de los investigadores. /   Sanz-Montero et al./UCM</p>

Las piedras errantes o ‘navegantes’ se mueven durante las tormentas ventosas del invierno sobre tapices bacterianos, según la hipótesis de los investigadores. /   Sanz-Montero et al./UCM

<p>Las piedras errantes o ‘navegantes’ se mueven durante las tormentas ventosas del invierno sobre tapices bacterianos, según la hipótesis de los investigadores. /   Sanz-Montero et al./UCM</p>

Las piedras errantes o ‘navegantes’ se mueven durante las tormentas ventosas del invierno sobre tapices bacterianos, según la hipótesis de los investigadores. /   Sanz-Montero et al./UCM

Desde hace décadas los geólogos están intrigados por las piedras errantes –también llamadas deslizantes o ‘navegantes’– de Racetrack Playa, un lago generalmente seco del Valle de la Muerte en California (EE UU). Sin intervención humana ni animal, estas rocas parecen moverse solas, dejando tras de sí el rastro del camino recorrido. Algunos especialistas creen que las placas de hielo las engloban durante el invierno y facilitan su empuje por el viento, pero unos científicos españoles proponen otra hipótesis.

Las trazas que dejan las piedras 'navegantes' pueden superar los 100 metros de longitud

Un equipo de geólogos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha descubierto que en el fondo seco de la laguna del Altillo Chica (en Lillo, Toledo) también aparecen piedras errantes de hasta 7 kg de peso, según publican en la revista Earth Surface Processes and Landforms. Las trazas que dejan son similares a las de Racetrack Playa y pueden superar los 100 metros de longitud.

“Nuestra hipótesis es que se mueven durante el invierno, cuando se producen tormentas acompañadas de fuertes vientos”, explica a Sinc María Esther Sanz, una de las autoras. “El viento es capaz de originar corrientes de agua de hasta dos metros por segundo, que serían las verdaderas responsables del deslizamiento de las rocas”.

Altillo Chica presenta una lámina de agua de unos 5 cm durante los meses de lluvia. Las piedras más grandes sobresalen y actúan como un obstáculo para las corrientes inducidas por el viento. En estas circunstancias, las turbulencias excavan el suelo alrededor de las rocas y crean un surco inicial, el comienzo de un rastro que incluso puede ascender por las orillas.

Los microorganismos, aliados inesperados

Pero, además, el desplazamiento de las rocas cuenta con un aliado inesperado: los microorganismos. En el fondo de la laguna vive una comunidad microbiana de cianobacterias, algas unicelulares y otros diminutos organismos que segregan sustancias deslizantes. El sedimento fangoso que generan, donde abundan las burbujas de gas, actúa como una pista de patinaje para las piedras una vez se han deprendido del suelo.

 

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Fases de formación del rastro que dejan las piedras errantes. / Sanz-Montero et al./UCM

Sanz apunta los principales argumentos que avalan su teoría: “Por una parte, podemos reconocer las marcas o estructuras sedimentarias que acompañan al rastro de las rocas, y observamos que siguen el sentido de las corrientes de agua. Por otra, la dirección de las trazas coincide claramente con la de los vientos dominantes que hay en la zona durante cada tormenta”.

La hipótesis de las tormentas ventosas y tapices microbianos se enfrenta a la de las placas de hielo

Respecto a la posibilidad de que sean las placas de hielo las que transporten las rocas navegantes, los científicos españoles la descartan, al menos en el caso de Altillo Chica: “Esta y otras lagunas del entorno son saladas y muy raramente se congelan (la sal baja el punto de congelación del agua)”, recuerda la investigadora.

Estos geólogos consideran que su propuesta valdría perfectamente para otras lagunas del mundo donde se producen desplazamientos de piedras y donde se presenten condiciones climáticas similares, incluido el Valle de la Muerte. De hecho, han contactado con colegas norteamericanos que, frente a la hipótesis del hielo, apoyan el papel de las tormentas con viento y los tapices microbianos en el movimiento de las rocas errantes.

Actualmente los rastros que han dejado las piedras deslizantes de este año en Altillo Chica –una reserva natural junto a las lagunas de El Longar y Altillo Grande– apenas se pueden ver, porque se forman durante las tormentas invernales y luego se van borrando. Aun así, esta temporada se han formado al menos tres generaciones distintas de trazas. “Desde que las vimos por primera vez en el año 2012, hemos registrado unos siete episodios o generaciones de rocas errantes”, concluye Sanz, quien subraya la necesidad de conservar este paraje único.

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Los montículos de sedimento se acumulan delante de las piedras deslizantes durante su avance. / SINC

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La laguna del Altillo Chica en Lillo (Toledo) este mes de mayo. / SINC

Referencia bibliográfica:

M.E. Sanz-Montero, Ó. Cabestrero,  J. P. Rodríguez-Aranda. “Sedimentary effects of flood-producing windstorms in playa lakes and their role in the movement of large rocks”. Earth Surface Processes and Landforms, DEC 2014 (on line). Doi: 10.1002/esp.3677.

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Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Comentarios

  • Joaquin Felix Rodriguez Bassecourt |25. mayo 2015 09:09:10

    Imaginemos que el movimiento es generado por el conjunto de microorganismos que forman parte de dichas piedras, las cuales se mueven porque esos microorganismos instalados en dichas piedras actúan colectivamente, haciendo que las piedras se desplacen hasta las zonas de la laguna en donde dichos microorganismos detectan mayor concentración de nutrientes.

    Si consideramos a la electricidad como una corriente de fotones emitida por los electrones que pasan del nivel de valencia al nivel molecular de conducción, considerando la energía de dichos fotones igual 1,602176E-19 julios. Al tiempo que consideramos la existencia del fotón electrodinámico origen de la corriente eléctrica como la versión energética de la electricidad, siendo el fotón termodinámico que nos da el potencial térmico o temperatura de un cuerpo, aquel cuya magnitud nos expresa en numero de fotones termodinámicos por unidad de volumen, podríamos considerar la existencia del fotón mecanodinámico. Estos fotones se diferenciarían exclusivamente por el tipo de manifestación energética al que estarían asociados, siendo esto lo que determina la conversión de una forma de energía en otra

    De esta forma el impulso mecánico de una masa seria proporcional a la cantidad de fotones mecanodinámicos de dicha masa contiene, de modo que el conjunto de microorganismos asociados a dichas piedras, lo que haría seria transferir una parte de su energía bioquímica como energía mecanodinámica a dicha piedra

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