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ANÁLISIS

Las lecciones sobre los coronavirus que aprendemos de los cerdos

Los que conocen la historia de las enfermedades infecciosas saben que la epidemia actual por SARS-CoV-2 no es un fenómeno raro. No es necesario que científicos locos fabriquen virus para infectar a la humanidad. El estudio de varios coronavirus de los cerdos, que aparecieron en las granjas de todo el mundo desde los años 80, permite sacar varias conclusiones sobre la actual COVID-19.  

Pedro Rubio Nistal
15/4/2020 11:05 CEST

El equipo del catedrático Pedro Rubio Nistal ha trabajado con dos coronavirus del cerdo. / Pixabay

Los virus que causan la gastroenteritis transmisible (VGET) y la diarrea epidémica (VDEP) son coronavirus del cerdo, del género Alfacononavirus y, por tanto, diferentes a los Betacoronavirus respiratorios humanos, como la actual COVID-19. Sin embargo, al estudiar cómo se propagan entre estos animales los veterinarios que los estudian pueden sacar varias conclusiones.

Cuando una infección por coronavirus que se transmite por vía respiratoria alcanza a una población receptiva, aunque esté aislada, se difunde a una gran parte de la población

El VGET y el VDEP son virus digestivos que afectan solo al cerdo y se transmiten exclusivamente a través de heces contaminadas directamente, o bien porque estas contaminan calzado, vehículos, objetos, entre otros. Los cerdos de cuatro patas no se suben a los aviones ni a los barcos, ni a los trenes, no conducen y están totalmente aislados en las granjas modernas, que son auténticas fortalezas sanitarias con unas condiciones de aislamiento que impiden o que hacen muy difícil que lleguen agentes infecciosos.

La gastroenteritis transmisible (GET) de cerdo era una frecuente en Europa, pero no afectaba a España porque, hasta nuestra entrada en la Unión Europea en 1986, no importábamos estos animales. En 1984 apareció en Europa un mutante del virus llamado Coronavirus Respiratorio Porcino. Cuando empezamos a importar cerdos, este virus llegó con ellos y se difundió rápidamente por España.

Pedro Rubio Nistal

El catedrático de la Universidad de León, Pedro Rubio Nistal

Pero esto fue beneficioso porque el virus respiratorio causa un cuadro clínico muy leve, pero inmunizó a nuestra cabaña porcina contra el virus digestivo, mucho más patógeno, de forma que no se extendió en España.

La primera conclusión que sacamos es que cuando una infección por coronavirus que se transmite por vía respiratoria alcanza a una población receptiva, aunque esté en núcleos totalmente aislados como las granjas, se difunde a una gran parte de la población.

El virus se extiende más rápido por vía respiratoria

El virus de la Diarrea Epidémica Porcina (DEP) tiene también una historia ilustrativa. Fue una enfermedad restringida a Europa, que en España se diagnosticó en 1985. También afectaba a granjas chinas con brotes esporádicos, pero en 2010 apareció en ese país un mutante mucho más virulento que se extendió rápidamente, y que causó pérdidas de millones de lechones. Después se extendió a otros países asiáticos causando también pérdidas millonarias.

Un virus que se transmite exclusivamente a través de las heces se difunde con mucha más dificultad que otro que lo haga por vía respiratoria

En 2013 emergió en EE UU un virus genéticamente muy similar al asiático (la DEP no se había diagnosticado allí antes de 2013). Los estudios genéticos sugirieron que los virus americanos eran de origen asiático, y algunos trabajos indicaron que pudieron llegar al país norteamericano con materias primas contaminadas para la elaboración de piensos.

En poco tiempo afectó a miles de granjas en más de 25 Estados americanos, causó la muerte de más de siete millones de lechones, y se difundió a muchos otros países del continente. Estas cepas muy virulentas no han llegado, de momento, a Europa.

La segunda conclusión es que un virus que solo afecta al cerdo, y que solo se transmite a través de las heces, se extendió en poco tiempo por una buena parte de Asia, apareció en EEUU y se difundió en un área geográficamente muy extensa de América. Esto nos muestra que un virus que se transmite exclusivamente a través de las heces se difunde con mucha más dificultad que otro que lo haga por vía respiratoria.

Los coronavirus mutan fácilmente

En 2009 apareció en Italia un nuevo coronavirus en cerdos que se denominó Coronavirus Entérico Porcino (SeCoV), originado por recombinación del virus de la GET con el virus de la DEP, que después se describió en otros países europeos.

Los coronavirus digestivos porcinos, como otros coronavirus, mutan fácilmente

En un estudio retrospectivo de muestras guardadas en nuestro laboratorio hemos comprobado que este nuevo virus estaba en España desde, al menos, 1993. Y así llegamos a la tercera conclusión, que es que los coronavirus digestivos porcinos, como otros coronavirus, mutan fácilmente.

En 2009 se detectó por primera vez en China un nuevo tipo de coronavirus en cerdos, del género Deltacoronavirus (PDCoV). Su origen son virus aviares que originalmente proceden de murciélagos, y en 2014 se detectó en EE UU un virus genéticamente casi idéntico que probablemente llevaba años circulando en la población porcina americana.

En febrero de 2017 aparecieron de nuevo muchos brotes de diarrea en lechones en China y se identificó un Alfacoronavirus porcino desconocido que se denominó SADS-CoV o Coronavirus del Síndrome de Diarrea Aguda Porcina, cuyo análisis filogenético demostró que, sin duda, procedía de virus de murciélagos.

Los coronavirus están por todas partes

Hay necesario apuntar que se han encontrado coronavirus en murciélagos en todos los continentes, incluido Europa y también en España. Ya en 2011 se encontraron diversos Alfa y Betacoronavirus en murciélagos recogidos por toda nuestra geografía.

Se han encontrado coronavirus en murciélagos en todos los continentes, incluido Europa y también en España

La última conclusión es que los coronavirus están ahí. Los murciélagos de todo el mundo son portadores y pueden transmitirlos a otras especies.

La predicción de Bill Gates y otros en el famoso simulacro de pandemia Event 201 partía de que aparecía un coronavirus nuevo procedente de murciélagos en cerdos en Brasil, que se extendía por todo el mundo. Está claro que Bill Gates tiene buenos asesores científicos, porque la premisa no es nada descabellada.

Por eso cabe esperar que emerjan nuevos virus patógenos para el ser humano. Lo único que se puede y que se debe hacer es destinar más recursos a la investigación.

Pedro Rubio Nistal es catedrático de Enfermedades Infecciosas en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León (ULE).

Fuente: UNILEON
Derechos: Creative Commons.
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