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Las células madre de cáncer, una subpoblación de células altamente cancerígenas, se mantienen activas a través de señales, como son las proteínas secretadas, que reciben de nuestras propias células inmunes. En el cáncer de páncreas se ha descubierto una de estas proteínas secretadas. Lo investigadores han demostrado que bloqueándola se puede disminuir el crecimiento y desarrollo tumoral.
Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, han logrado que conejos entrenados para responder a estímulos táctiles aplicados en los bigotes no mostraran diferencias en sus respuestas cuando los estímulos naturales fueron sustituidos por la aplicación de corrientes eléctricas transcraneales a determinadas frecuencias.
Investigadores de la Universidad de Oviedo y el Hospital Universitario Central de Asturias han desarrollado un anticuerpo o biomarcador que permite distinguir mejor los tumores malignos de otras patologías benignas relacionadas. El equipo ha identificado un ‘punto débil’ en el escudo que protege los carcinomas más agresivos y que favorece su crecimiento.
Infografía con los datos aportados por la SEOM. / Efe
El abrigo de Atxoste fue utilizado durante más de 10.000 años por los humanos: tanto en el Mesolítico, cuando eran cazadores-recolectores, como en el Neolítico, cuando ya eran productores. Al analizar las huellas halladas en el utillaje lítico del yacimiento, un investigador de la Universidad del País Vasco ha deducido que Atxoste fue, en ambos periodos, un lugar de ocupación de larga duración, pero nunca llegó a ser un alojamiento fijo.
El Sincrotrón ALBA, situado en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), ha obtenido la autorización para construir su décima línea de luz, en la que se investigará la cristalografía de macromoléculas a partir de 2020. Los experimentos incluirán análisis de proteínas y complejos biológicos con un haz de rayos X muy fino y extremadamente brillante.
Cerca del 50% de los ataques de grandes carnívoros a personas es debido a imprudencias humanas como dejar a los niños sin vigilancia o salir a correr al anochecer. Así lo revela un estudio que ha analizado las circunstancias de 700 ataques documentados de seis especies de carnívoros (oso pardo, oso negro, oso polar, puma, lobo y coyote) desde 1955 en Estados Unidos, Canadá, Suecia, Finlandia, Rusia y España, donde solo se han registrado 10 ataques de osos en la cordillera cantábrica y uno en Pirineos.