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El ejército francés inventó este traje –de dudosa eficacia– que hacía que su portador no se hundiera en el agua. / www.europeana1914-1918.eu
El ácido oleico promueve la migración de las neuronas y esto a su vez facilita la formación de sinapsis, el contacto entre estas células que permite transmitir los impulsos nerviosos. Un equipo de investigación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) de la Universidad de Salamanca explica este hallazgo en un artículo publicado en la revista Brain Research.
No solo era cuestión de camuflar a las personas, también era necesario ocultar a los objetos, aunque fuesen tan grandes como un portaaviones. En de la imagen –el británico HMS Argus– aparece pintado en camuflaje dazzle, una técnica pictórica aplicada desde los diseños cubistas –el arte del momento– para romper las líneas de los barcos en el mar. / National World War I Museum
En ambos bandos se agudizaba el ingenio para observar sin ser visto. En la imagen, un falso árbol británico usado como puesto de observación. / Australian official photographs / State Library of New South Wales
En ambos bandos era común el uso de globos de observación que se usaban para hacer incursiones de pocos kilómetros detrás de las líneas del frente. Los globos eran de una tela resistente e iban rellenos de gas de hidrógeno. Su naturaleza inflamable llevó a la destrucción de cientos de ellos. Los observadores iban suspendidos en una pequeña plataforma. / Benjamin Hirschfeld
Los alemanes sembraron el terror en los cielos con sus enormes zepelines, que tenían la ventaja de que podían volar más alto que los aviones que defendían territorio británico y eludir las baterías antiaéreas. La imagen pertenece al documental 'Attack Of The Zeppelins'. / Channel 4
Gigantesco cañón italiano localizado en las cercanías de Udine. Los ingenieros de ambos bandos probaron a agrandar las armas, llegando a tamaños como el de la imagen. De este modelo, solo se fabricaron 50 ya que su excesivo tamaño lo hacía enormemente costoso e inoperativo para la batalla (Italia). / National Archive
Cualquier cosa era buena con tal de permanecer invisible para el enemigo. Se inventaron camuflajes tan curiosos como estos caballos que eran usados por francotiradores. / U.S. Army Signal Corps / Brett Butterworth
Vehículo experimental blindado de la Cruz Roja. Las ruedas estrechas y una carrocería excesivamente baja lo hicieron fracasar en los embarrados y tortuosos frentes de la Primera Guerra Mundial. / Library of Congress
En la imagen, un localizador acústico. Las enormes bocinas amplificaban sonidos a kilómetros de distancia, que eran monitorizados a través de los auriculares por un soldado, lo que le permitía dirigir la plataforma para identificar los aviones enemigos. / National Archives