Un nuevo esqueleto de un bebé Rapetosaurus krausei del Cretácico superior de Madagascar indica que este dinosaurio saurópodo nacía de un huevo más pequeño que un balón de fútbol, crecía rápidamente y se defendía a sí mismo sin cuidado parental significativo después del nacimiento. Vivió en un ecosistema seco que en última instancia causó su desaparición