Visión artística del disco protoplanetario en los primeros instantes de formación del sistema solar, bañado en los residuos de una estrella AGB cercana de seis masas solares. Así se explica la incorporación de los elementos radioactivos identificados en los meteoritos denominados condritas.
Imagen de M51, más conocida como la Galaxia Remolino. Localizada a 23 millones de años luz de distancia de la Tierra, esta magnífica espiral se observó utilizando el instrumento OSIRIS en el telescopio con un tiempo de exposición de dos minutos. Para llegar a la misma profundidad, un telescopio de un metro de diámetro necesitaría un tiempo de exposición de aproximadamente cuatro horas.