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Observar el sol durante el eclipse no es más peligroso per se que hacerlo en un día normal. Pero hay una diferencia clave: en un día soleado, contemplar directamente al astro rey nos molesta y apartamos la mirada, mientras que durante el eclipse la intensidad luminosa es mucho menor, por lo que nuestro cerebro ordena a nuestra pupila dilatarse para ver mejor.
La tríada de eclipses de Sol que nos visita entre 2026 y 2028 marcará el 250 aniversario de un precedente histórico: en 1778 el marino y científico Antonio de Ulloa contempló un ocultamiento total desde un navío en alta mar, observando curiosos fenómenos solares y lunares nunca antes descritos, lo que marcó un hito para la ciencia española de la Ilustración.
Un modelo de inteligencia artificial generativa creó cientos de genomas de bacteriófagos contra Escherichia coli. Tras sintetizar cerca de 300 en el laboratorio, investigadores de la Universidad de Stanford identificaron 16 con una elevada capacidad para eliminar esta bacteria.
Antes se pensaba que el envejecimiento reproductivo se debía a la disminución de la reserva ovárica o a una menor calidad de los embriones, pero un nuevo trabajo señala que las bacterias que habitan el endometrio podrían ser esenciales para la concepción.
La alteración del sueño podría influir en la recuperación tras una infección por SARS-CoV-2. Un estudio con casi 3 000 personas identifica los ritmos circadianos como un posible factor relacionado con la aparición de síntomas persistentes.
La AEMET ha alertado de un progresivo aumento del riesgo de incendios forestales en los próximos días y ha pedido extremar las precauciones de cara al 12 de agosto, fecha en la que tendrá lugar el eclipse solar.
La neurociencia está empezando a reconstruir el cerebro como una red completa de conexiones, avanzando desde organismos muy simples como la mosca de la fruta hasta mamíferos como el ratón. Sin embargo, a medida que el mapa crece, también aumenta la evidencia de que entender su funcionamiento exige mucho más que dibujarlo.
No solo la carne alimentó el desarrollo del gran cerebro humano. Un estudio reconstruye cuatro millones de años de dieta y estima que los azúcares de la fruta, la miel y otros alimentos aportaron entre el 20 % y el 35 % de la energía durante gran parte de ese periodo. Su glucosa habría sostenido el crecimiento cerebral y la reproducción.
Un equipo internacional ha obtenido por primera vez la secuenciación completa del ADN de este pequeño primate sudamericano. Este avance permitirá estudiar con mayor precisión las variantes genéticas implicadas en enfermedades neurodegenerativas y mejorar su uso como modelo biomédico.
Un nuevo marco teórico plantea que la reproducción y la longevidad no son fuerzas opuestas, sino acopladas por la evolución. El declive ovárico se propone como un nuevo sello distintivo del envejecimiento específico del sexo y la menopausia como un fallo en la coordinación del sistema.