Este depredador con garras es el quelicerado más antiguo que se conoce. Forma parte de la misma línea evolutiva que los escorpiones, arañas y cangrejos herradura y medía ocho centímetros de largo. También poseía seis pares de extremidades y apéndices en forma de pinza que empleaban para sujetar a sus presas y alimentarse.
Un fósil de 500 millones de años de antigüedad perteneciente a un antepasado primitivo de las arañas, escorpiones y ácaros revela cómo evolucionaron los primeros artrópodos llamados quelicerados.
El registro arqueológico, descrito en la revista Nature, presenta vestigios de pinzas bien definidas, lo que representa el hallazgo más antiguo de este tipo de animales. El espécimen recibe el nombre de megachelicerax cousteaui y su descubrimiento en el desierto de Utah (EE. UU) retrasa la historia evolutiva de los quelicerados 20 millones de años atrás.
Los investigadores de la Universidad de Harvard lo describen como un depredador marino ancestro de varios artrópodos actuales que viven en ecosistemas marinos y terrestres. Medía 8 centímetros de largo y poseía un exoesqueleto dorsal compuesto por un escudo cefálico y nueve segmentos corporales.
Según explica el primer autor del estudio, Rudy Lerosey-Aubril, este fósil documenta el origen cámbrico de los quelicerados y “demuestra que los patrones anatómicos de las arañas y los cangrejos herradura estaban surgiendo hace 500 millones de años”.
El megachelicerax cousteaui poseía seis pares de extremidades, un escudo cefálico y estructuras respiratorias en forma de placas que se parecen a las branquias de los cangrejos de herradura actuales.
Asimismo, estos artrópodos se caracterizaban por tener quelíceros, una serie apéndices en forma de pinza que usaban para atrapar a sus víctimas; y que los separa de la línea evolutiva de los insectos. A pesar de poseer un rico registro fósil del Cámbrico, no se había encontrado un portador de quelíceros de aquella época hasta ahora.
Los quelicerados más antiguos se remontaban al segundo período del Paleozoico, hace 480 millones de años. La evidencia actual los sitúa como una especie en transición que une a los artrópodos del Cámbrico —que no tienen quelíceros— con los especímenes recientes similares a los cangrejos herradura.
“El hallazgo demuestra que los quelíceros y la división de los cuerpos en dos regiones especializadas evolucionaron antes de que los apéndices de la cabeza perdieran sus ramas externas y se convirtieran en algo parecido a las patas de las arañas actuales”, explica el líder del estudio, Javier Ortega – Hernández.
Esto indica que, a mediados del Cámbrico, cuando los ritmos evolutivos eran elevados, los océanos ya estaban habitados por artrópodos con una complejidad anatómica que rivalizaba con las formas modernas, según añade el investigador.
La adquisición temprana de esta anatomía no condujo inmediatamente al dominio ecológico ni a la diversificación. En cambio, los quelicerados pasaron desapercibidos durante millones de años, eclipsados por grupos que parecían más simples, como los trilobites, antes de colonizar con éxito la tierra.
“Se ha documentado un patrón evolutivo similar en otros grupos de animales”, afirma Lerosey-Aubril. “Esto demuestra que el éxito evolutivo no solo depende de la innovación biológica: el momento y el contexto ambiental también son importantes”.
“Durante miles de años, estos animales han coexistido discretamente entre nosotros, y su estudio ha contribuido a la medicina y la agricultura”, concluyó Ortega-Hernández. “Este hallazgo fósil arroja nuevos datos sobre sus orígenes”.
Referencia:
Lerosey - Aubril. et al. A chelicera-bearing arthropod reveals the Cambrian origin of chelicerates. Nature. 2026