Las primeras mediciones detalladas de la composición química de este visitante procedente de otro sistema estelar indican que se originó alrededor de una estrella muy antigua y pobre en elementos pesados. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, aporta nuevas pistas sobre la formación de sistemas planetarios más allá del nuestro.
Las primeras observaciones de un asteroide llegado a nuestro sistema solar procedente del espacio interestelar han sorprendido a los astrónomos. El objeto, bautizado con el nombre hawaiano de ‘Oumuamua, no se parece a nada visto antes: es metálico o rocoso, con un color rojo oscuro y, sobre todo, muy alargado. Su longitud es de al menos 400 metros y, después de girar cerca del Sol, se aleja a la vertiginosa velocidad de 95.000 km/h.