Esta semana se han entregado en Berlín los premios Green Talents a 25 investigadores, entre ellos, Rubén Mocholí, que desarrolla modelos matemáticos para reducir las emisiones de CO2 industrial. Ahora está embarcado en el proyecto Torero, que pretende utilizar residuos de madera como combustible de los altos hornos y aprovechar los gases de escape para producir bioetanol.
Hace entre 1.800 y 1.000 años, los mayas eliminaron bosques y crearon una red de humedales para el cultivo de aguacate, maíz y calabaza, lo que pudo contribuir a aumentar las emisiones de CO2 y metano. Un nuevo estudio ha permitido encontrar una estructura agrícola a gran escala.
Un equipo de científicos, con participación española, ha comprobado que la utilización de biochar (biocarbón) e hidrochar (carbonización hidrotermal) puede reducir hasta un 97 % las emisiones de CO2 con respecto al uso de residuos ganaderos. Además, tras el tratamiento térmico estos materiales se convierten en fertilizantes de liberación lenta que pueden aumentar el rendimiento de los cultivos.
Los ciclos de nutrientes del suelo pueden desincronizarse rápidamente en respuesta a un incremento del CO2 atmosférico. Esta es la conclusión de un estudio, liderado por la Universidad de Cádiz, que ha instalado en una zona de eucaliptos grandes estructuras que liberan CO2 de forma continuada para observar las consecuencias.
Si las emisiones de CO2 se mantienen al ritmo actual para finales de siglo, peces y mamíferos marinos podrían sufrir disminuciones más graves que el fitoplancton. Así lo revela un estudio internacional, con participación del CSIC. Según el trabajo, este impacto se producirá independientemente de otras presiones sobre los animales, como la sobrepesca.
Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia pone de relieve que el cambio de vehículos diésel de más de diez años por nuevos de gasolina aumentaría hasta un 2 % las emisiones de CO2 en las grandes urbes españolas. En cambio, si la flota diésel anterior a 2009 se sustituyera por nuevos vehículos diésel (E6 Temp), las emisiones bajarían hasta un 6 % en las ciudades y un 22 % en las carreteras.
El estudio de los minerales de la laguna de Las Eras, en la provincia de Segovia, podría permitir la identificación de la presencia de microorganismos tanto en rocas del registro geológico terrestre como en rocas marcianas. Un trabajo liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto la relación entre un tipo de bacteria, del grupo de los firmicutes, y la formación en la laguna de magnesita y dolomita, dos minerales difíciles de precipitar a bajas temperaturas.
Bronquitis, neumonía, enfermedades circulatorias, cáncer, párkinson, alzhéimer, paludismo, malnutrición y partos prematuros están relacionados con el cambio climático. En España se acaban de publicar los efectos en la salud de las centrales térmicas de carbón, un combustible fósil que produce cambios en una atmósfera que nos asfixia, sobre todo en las grandes ciudades.
Gran parte del dióxido de carbono atmosférico es absorbido por las aguas marinas, pero esto contribuye a su acidificación y altera gravemente los ecosistemas. Para entender qué ocurrirá en un futuro próximo en todos los océanos del mundo ante el cambio climático, un equipo de científicos han analizado cerca de las zonas polares el comportamiento de unas pequeñas algas unicelulares, llamadas cocolitóforos, que intervienen tanto absorbiendo como produciendo CO2.
El rorcual común, la segunda ballena más grande del mundo detrás de la ballena azul, ha aumentado su población en las costas catalanas, donde los ejemplares han encontrado un núcleo importante para alimentarse. El incremento de zooplacton debido al cambio climático ha permitido el aumento de ballenas, consideradas los grandes sumideros de CO2 de los mares.