Los humanos primitivos ataban puntas de piedra a mangos de madera para confeccionar lanzas y cuchillos 200.000 años antes de lo que se pensaba. Según un estudio publicado en la revista Science, el ancestro común de neandertales y Homo sapiens –el Homo heidelbergensis– ya empleaba esta técnica.
Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha estudiado el efecto del aporte de aguas saladas de la corriente de Agulhas (Sudáfrica) al Atlántico en condiciones de calentamiento global. El trabajo analiza de qué forma ese flujo puede compensar el descenso de la salinidad en el Atlántico Norte y estabilizar el clima europeo.
Cuando un grupo de investigadores descubrió el esqueleto parcial de dos homínidos en una cueva de Sudáfrica en agosto de 2008 no imaginó que serían los restos de los primeros ancestros humanos. En dos estudios, que publica la revista Science esta semana, un equipo internacional de 60 científicos describe la nueva especie, Australopithecus sediba, que ya caminaba de forma vertical y que compartía rasgos con la primera especie de Homo.
Cráneo de Australopithecus sediba hallado en una cueva de Sudáfrica.