Las especies de zonas secas serían más vulnerables a las sequías extremas porque los conductos por los que transportan agua, aunque son más resistentes, son más lentos y costosos de reemplazar cuando sufren "embolias" por falta de agua. La edad también aumenta el riesgo de mortalidad, porque los árboles viejos acumulan daños en su sistema de circulación y renuevan su madera más lentamente, según este estudio liderado por el CREAF y la Universidad de Edimburgo.
El Mediterráneo es una de las regiones más vulnerables y casi el 90 % de su superficie forestal podría sufrir un aumento de estas perturbaciones. Entre las consecuencias, los bosques serán cada vez más jóvenes y con menor capacidad de actuar como sumideros de carbono. Sin embargo, el equipo transmite un mensaje de esperanza, ya que si se reducen de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de perturbaciones forestales podría limitarse a un 20 %.
Este experto en polución atmosférica advierte que el ozono y el exceso de nitrógeno no solo dañan la salud humana: también reducen la fotosíntesis, alteran la composición de los ecosistemas y favorecen especies invasoras, lo que aumenta el riesgo de incendios en un escenario de sequías y cambio climático.
¿Cómo cambiarán nuestros bosques si las sequías siguen siendo más frecuentes y largas? Los resultados de un estudio en el que participa la Universidad Politécnica de Madrid revelan que la falta de agua frena más el crecimiento de los árboles que su verdor o su capacidad para producir semillas.
La distribución de los árboles para maximizar el aprovechamiento del espacio y la producción de madera genera masas de ‘combustible’ uniformes, con ejemplares de edad y tamaño similares, lo que facilita la propagación del fuego y eleva en 1,5 la probabilidad de incendios de alta gravedad.
Una investigación alerta de que estas grandes superficies vegetales están dejando de almacenar CO2. Las causas del declive varían entre la intensificación de la tala, el aumento de los incendios y los efectos directos del cambio climático.
Las quemas prescritas, planificadas y controladas se emplean con éxito en diversos lugares del mundo para mejorar la salud de los bosques y prevenir incendios catastróficos. Pero son una herramienta tan valiosa en la gestión forestal como desconocida para el público. Los expertos recomiendan extender su uso, también en España donde aún apenas se utiliza.
Los resultados de esta investigación, de varios centros españoles, revelaron la presencia de medicamentos de uso veterinario en todos los bosques estudiados. Los investigadores detectaron la presencia de antibióticos y del antiparasitario ivermectina en un 20 % de las muestras.
Un trabajo, con participación del CSIC, indica que estos cambios dependen de la deforestación, el calentamiento global, la duración de la estación seca y la disminución de las lluvias.
La genotoxicidad implica alteraciones negativas en el material genético de una célula. En el caso de las aves es como si el manual que les indica cómo crecer, cantar, volar o funcionar correctamente se desorganizara o deteriorara.