Tres estudios internacionales advierten de que los esfuerzos para aumentar el ejercicio entre la población apenas logran resultados. La falta de avances se agrava por profundas desigualdades sociales y de género que condicionan quién puede moverse más y quién queda atrás.
La ciencia lo ha repetido alto y claro: solo nos quedan 10 años para reducir la concentración de CO2 en la atmósfera y evitar la hecatombe climática. Pero a las puertas de esta década crucial, los países no han logrado unir fuerzas para frenar de manera urgente la crisis climática. La COP25 termina con una débil llamada a la ambición y deja para 2020 la parte más conflictiva de sus deberes: la regulación de los mercados de carbono.