Investigadores españoles y mexicanos han analizado por primera vez en el continente americano restos de cosméticos en tumbas de civilizaciones prehispánicas y han descubierto que en la cultura teotihuacana, estos maquillajes se empleaban como parte de un ritual post mórtem para honrar a los personajes destacados. Los restos corroboran además la existencia de un comercio fluido entre diferentes zonas de México.
En 2008, un equipo español demostró la actividad del péptido GSE24-2 frente a una enfermedad rara infantil que provoca degeneración celular. Ahora, la empresa Advanced Medical Projects, en colaboración con la Universidad de California, ha lanzado una línea cosmética antiedad con esa misma molécula. Los beneficios obtenidos financiarán el desarrollo de fármacos contra dolencias relacionadas con el envejecimiento acelerado.
La biotecnológica española Infinitec Activos triunfa en la industria cosmética con sus péptidos, liposomas y microcápsulas. Sus componentes se encuentran en las cremas de grandes firmas internacionales y también en algunas de la marca Mercadona. Ahora explora en ámbitos como los microorganismos marinos y terapias de diana en colaboración con empresas y universidades españolas. “Es importante apoyar a la investigación española y, más, en estos momentos”, dice Alfonso Hidalgo, cofundador y director comercial de la compañía.
Un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) afirma que las consumidoras de cosmética compran estos productos principalmente por razones emocionales. El trabajo se realizó sobre cremas faciales (hidratantes y nutritivas, con o sin base de color, y antiarrugas) y cremas corporales (reafirmantes y anticelulíticas).