La tasa de niños prematuros se mantiene, e incluso aumenta, a lo largo de los años. Esto acarrea posibles secuelas neurológicas, sensoriales, respiratorias, de inteligencia o de psicomotricidad al pequeño, tanto a corto como a medio plazo. Estas secuelas también conciernen a psiquiatras y psicólogos infantiles, ya que actualmente se sabe que la evolución del bebé prematuro y la aparición o no de problemas depende en gran medida del entorno familiar, sobre todo de cómo interactúa la madre con su hijo en sus primeros meses de vida.
El Laboratorio de Estrés y Neuroinmunología de la Universidad de Santiago (USC) coordinado por Manuel Freire-Garabal Núñez ha analizado la respuesta biológica del estrés, así como en el diseño de estrategias preventivas y terapéuticas destinadas a combatir sus efectos adversos.
Investigadores de la Universidad de Granada han logrado mejorar el bienestar y la calidad de vida de estos pacientes, mediante la aplicación de un programa de intervención diseñado por ellos mismos. Los científicos trabajaron con 14 pacientes diagnosticados de esquizofrenia paranoide o trastorno esquizoafectivo.
Un estudio relaciona la regulación de los receptores de serotonina con la depresión y la respuesta a los antidepresivos.
Investigadores de la Universidad de Málaga han creado el ‘Inventario de Estresores Cotidianos’, un método dirigido a la población escolar. Según los expertos, preocuparse por la apariencia física, participar en muchas actividades extraescolares y estar solo mucho tiempo son algunos de los factores que influyen en el riesgo de sufrir estrés infantil.
La evaluación del estrés infantil diario ha cobrado importancia en los últimos 20 años.
Cada día estamos expuestos a un gran número de demandas que pueden generar problemas de salud si no nos tomamos un tiempo para descansar. Un estudio reciente de la Universidad Autónoma de Madrid muestra que desconectar del trabajo y expresar emociones nos ayudan a recuperarnos del estrés diario.