Un banco de germoplasma suele conservar material vegetal listo para crear una nueva planta, generalmente, semillas. Sin embargo, el Banco de Germoplasma del Centro Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (Ciale) de la Universidad de Salamanca, además de dedicarse a esta función, está siendo pionero en la conservación de hongos. Los científicos tienen un doble objetivo: por una parte, quieren conservar setas de interés gastronómico y, por otra, aquellas que potencialmente tengan alguna utilidad en el campo de la Medicina.
Las empresas de base tecnológica ECM Ingeniería Ambiental e ID Forest, junto con la Diputación de Palencia, trabajan actualmente en un proyecto de I+D+i que tiene como objetivo mejorar la producción de hongos de interés gastronómico y medicinal mediante la realización de tratamientos selvícolas apropiados en el monte. Como ha detallado a DiCYT Jaime Olaizola, responsable de ID Forest, se trata de un proyecto pionero en el que “se van a realizar unas cortas y unos cuidados determinados a los árboles para que mejoren la producción de setas, un trabajo innovador que no se ha hecho en ningún lugar”.
Micrografías que muestran los flagelos en células de cryptomycota.
Un equipo internacional de científicos, en el que participan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto un nuevo grupo evolutivo de hongos. Denominado cryptomycota, su composición –organismos unicelulares muy pequeños y sin pared celular– sugiere que el grupo ocupa un estado intermedio en la cadena evolutiva fúngica.
El 11 de marzo de 1955 murió el científico escocés Alexander Fleming
Investigadores de las Universidades de Jaén, Granada y Tetuán, dirigidos por el profesor Matías Reolid Pérez, han descubierto afloramientos de bacterias y hongos fósiles con más de 160 millones de años en la Cordillera Bético-Rifeña, investigación desarrollada con un proyecto del Plan Propio de la UJA.
A pesar de estar de moda como bien de consumo, sobre todo en otoño, algunas especies de hongos son vulnerables y están amenazados. Siguiendo las líneas europeas, un grupo de investigadores españoles presentó en 2007, de forma voluntaria, una Lista Roja preliminar Hispano-Lusa de hongos. Desde entonces la lista ha quedado en el olvido junto a los hongos, que siguen sin protección oficial para su conservación.