Antiguas teorías sugerían que estas aves seguían a los lobos durante sus capturas para beneficiarse de la carne sobrante. Un nuevo estudio señala que los cuervos recuerdan las zonas de cacería y regresan a ella cada vez que desean sus restos.
Pocas realidades del avance científico han excitado tanto nuestras novelescas mentes como la posibilidad de desextinguir especies. La opción de volver a traer a nuestro ‘aquí y ahora’ la grandeza y espectacularidad de animales, que solo con contemplar sus impresionantes fósiles en los museos ya nos ponen la carne de gallina, ha sido un sueño que muchos hemos tenido desde pequeños.
La coexistencia entre personas y grandes carnívoros no siempre es fácil. Una de las líneas de investigación de Fredirk Dalerum, científico del CSIC, es precisamente la subsistencia de lobos y osos en España, y el choque con los intereses humanos. Sobre ello acaba de publicar un estudio. Mientras, en Europa se reabre el debate para revisar el estado de conservación de los lobos.
Canis simensis, una de las especies más raras y amenazadas del mundo, vive en las tierras altas de Etiopía desde hace más de 1,5 millones de años. Así lo demuestra el fósil recuperado en el yacimiento de Melka Wakena, hallazgo que se ha publicado en la revista Communications Biology.
Un grupo de investigadores ha descubierto la rapidez con que pueden cambiar su dieta habitual los lobos de Alaska, protagonistas de #Cienciaalobestia. Con la drástica disminución de su principal presa en una isla del archipiélago Alexander, los lobos pasaron a cazar nutrias marinas.
Un estudio dirigido por la Universidad Complutense de Madrid detectó en cadáveres de lobos del noroeste peninsular un parásito que ocasiona infecciones respiratorias en carnívoros. La prevalencia fue más elevada en lobos jóvenes, lo que podría indicar su relación con la dieta durante sus primeras etapas de su desarrollo.
Esta enfermedad respiratoria puede resultar mortal para muchos animales carnívoros, entre ellos los lobos, protagonistas de #Cienciaalobestia. Una nueva investigación señala que el virus impulsa la evolución del color del pelaje y la capacidad de aparearse de estos cánidos.
La comunidad científica tiene claro que los perros proceden de los lobos grises, pero no hay consenso sobre cuándo, dónde y cómo ocurrió esta transición. El análisis del genoma de estos depredadores de la Edad de Hielo revela que los perros tienen doble ascendencia de dos poblaciones distintas de lobos.
Aunque la prohibición de la caza del lobo, protagonista del #Cienciaalobestia, parece estar cerca en España, su presencia genera aún conflicto y preocupación. Un nuevo estudio realizado en Mongolia muestra que estos cánidos prefieren alimentarse de ungulados salvajes que de ganado si tienen elección. Los científicos defienden las áreas seminaturales para limitar los ataques a rebaños.
El icónico y prehistórico lobo gigante (Canis dirus), también denominado "terrible", se separó de los demás linajes hace casi seis millones de años. Estos cánidos, que inspiraron la creación de los ficticios huargos de los Stark, eran solo parientes lejanos de los actuales, según un estudio internacional de su genoma.