Un nuevo análisis de mediciones recopiladas entre 1950 y 2025 revela que estos cambios se extienden bajo la superficie. El fenómeno se intensifica especialmente en el Adriático, donde las aguas que se hunden son hoy más cálidas y saladas, con posibles consecuencias para la circulación y la vida del fondo marino.
El Instituto de Geociencias del CSIC alertó ayer en su cuenta de X de que podría formarse un ciclón tropical en el Mar Mediterráneo, lo que podría generar vientos fuertes, lluvias torrenciales y un oleaje peligroso. Todavía no se ha confirmado con seguridad, pero los expertos consideran que la probabilidad es mínima.
Las temperaturas récord registradas este verano confirman una tendencia especialmente acusada en esta cuenca, con efectos sobre el nivel del mar y los ecosistemas.
Una red coordinada por un investigador del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (CSIC) detecta de forma temprana la proliferación de la ostra perlífera ‘Pinctada radiata’ en el Mediterráneo. Desde su entrada por el canal de Suez en el siglo XIX, esta especie se expande ahora por las costas españolas favorecida por el incremento de la temperatura del mar.
Un estudio del IEO-CSIC y la Universidad de Murcia demuestra por primera vez las graves consecuencias ecológicas de este fenómeno, activo desde 2022. La turbidez del agua bloquea la luz solar, provocando la desaparición de las praderas submarinas en el 9 % del Mar Menor.
El aumento de la temperatura marina fruto del cambio climático favorece a la bacteria Vibrio vulnificus en aguas salobres. Sin embargo, el personal experto pide calma: el baño en el Mediterráneo es seguro para la población sana y el riesgo de infección es muy bajo.
El equipo ha revelado que 43 cascos hallados frente a Benicarló, en Castellón, no son de época romana. Formaban parte de un cargamento militar de finales de la Edad Media y ofrecen nuevas claves sobre las redes comerciales y defensivas del Mare Nostrum.
Un estudio sitúa su nacimiento hace 3,6 millones de años. La hipótesis conecta cambios tectónicos y episodios climáticos con la configuración de uno de los grandes ejes históricos de Asia Occidental.
El equipo científico del proyecto COTI ha trabajado en estrecha colaboración con el sector pesquero para mejorar el conocimiento sobre diversas especies vulnerables. Como resultado han elaborado un mapa prioritario de protección marina tras analizar los movimientos y hábitos de especies esenciales para el equilibrio ecológico del mar.
En uno de los corredores marítimos más transitados del planeta, estos mamíferos están adaptando su lenguaje para sobrevivir al ruido antropogénico. Sin embargo, su respuesta tiene límites y no evita la pérdida de eficacia en su comunicación, con posibles consecuencias sobre la coordinación del grupo y la búsqueda de alimento.