Una investigación de la Universidad de Barcelona, en colaboración con la Universidad de la Ciudad de Nueva York, ha estudiado los efectos de la llamada ‘violencia de persecución’ sobre las víctimas de ETA en Euskadi. Un enfoque científico que Javier Martín Peña, investigador principal del estudio, considera “necesario para la construcción de la narrativa e historia de lo sucedido”.
Un grupo internacional de científicos, con la participación de un investigador español, ha demostrado que existe una coordinación “exquisita” entre las neuronas del hipocampo cuando transmiten señales relacionadas con la memoria autobiográfica. El estudio se publica en el último número de la revista Neuron.
Señales eléctricas registradas en una fina sección de hipocampo, donde se introducen dos electrodos. Uno mide la señal extracelular (en negro) y otro las corrientes entrantes –excitatorias– que llegan a la membrana de una neurona (en rojo). En las señales elécticas se aprecian tres ondas “picudas” y, a la derecha, se amplía una de ellas para observar sus rizaduras. Las corrientes excitatorias entran a la célula coordinadas con la rizadura extracelular cada 5 milisegundos (ancho de las barras alternas gris/blanco).
La imagen representa la navegación de varias moscas (cada color equivale a un ejemplar) y el modo cómo aprenden a usar las señales visuales para ir de un punto A a un punto B (los círculos representan el proceso de aprendizaje). Al final de este proceso (círculo de la esquina derecha), las moscas tienen una trayectoria mucho más directa hacia su destino. Foto: T. Ofstad; M. Reiser; C. Zuker; M. Williamson
Un trabajo realizado por un grupo de investigadores en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha demostrado cómo los desórdenes afectivos en la edad temprana afectan al desarrollo de determinadas estructuras nerviosas e influyen, a largo plazo, sobre las funciones que ellas regulan. El estudio indica que una situación estresante como la separación materna origina cambios irreversibles sobre los procesos neurobiológicos del aprendizaje y memoria.
En 2007, la humanidad fue capaz de almacenar 295 billones de megabytes óptimamente comprimidos.
Un estudio internacional demuestra, en modelos animales, que el factor de crecimiento de insulina tipo 2 (IGF-II) refuerza la memoria y previene el olvido. Los resultados del trabajo, desarrollado en el hospital Mount Sinai de Nueva York (EE UU), se publican en el último número de la revista Nature.
La administración del factor de crecimiento tipo insulina IGF-II mejora la retención de la memoria y previene el olvido en ratas. La investigación, que se publica hoy en la revista Nature, revela que este hallazgo podría representar una nueva vía para tratar enfermedades como el Alzheimer o la demencia.