El virus del Nilo Occidental es un patógeno zoonótico que mantiene su ciclo enzoótico principalmente entre aves y mosquitos. Desde 2008, algunas epidemias en el sur y el este de Europa han causado graves enfermedades neurológicas en seres humanos y equinos, e incluso algunos casos mortales. Los datos obtenidos del sistema de vigilancia ecológica de este virus en Cataluña indican que no se detectó el virus en mosquitos ni infecciones en animales, pero sí existió transmisión local entre poblaciones de aves.
Investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia han demostrado por primera vez que diferentes filtros ultravioleta afectan a la expresión de genes implicados en el sistema hormonal de los invertebrados. Hasta ahora se habían confirmado estos efectos en peces y roedores.
Los mosquitos logran enfriar su cuerpo cuando ingieren sangre para evitar un sobrecalentamiento
Cabeza y órganos olfativos de un mosquito hembra (en primer plano) y una mosca de la fruta (al fondo). Los gráficos son grabaciones neuronales y estructuras químicas.
Dos nuevos estudios revelan que los habituales repelentes de insectos con DEET (N-dietil-3-metilbenzamida) ,y citronela funcionan cada uno mediante una estimulación dual de los sistemas sensoriales de los insectos. Los hallazgos de la investigación, publicada por Cell Press el 26 de agosto en las revistas Neuron y Current Biology mejoran nuestra comprensión sobre el modo en que los insectos reaccionan ante los repelentes y pueden conducir al descubrimiento de compuestos mejorados para el control de enfermedades transmitidas por insectos.
Investigadores de la Universidad de Yale (EE UU) han encontrado en los mosquitos transmisores de la malaria más de dos docenas de receptores de olores que detectan los compuestos en el sudor de las personas. Este hallazgo, publicado en la última edición de la revista Nature, puede ayudar a los científicos a desarrollar nuevos modos de luchar contra la malaria, una enfermedad que mata a un millón de personas al año.
Los parásitos en desarrollo expresan la proteína verde fluorescente, mientras que se puede ver a los parásitos melanizados como pequeños puntos negros en el intestino de mosquitos infectados.
El desarrollo urbano de los humanos se solapa con el hábitat de animales y plantas silvestres, y crea entornos que degradan los paisajes naturales. Entre las consecuencias destacan la proliferación de mosquitos, y la reducción de la cantidad de alimento para los peces. En relación a la gestión de las aguas urbanas, ecólogos estadounidenses han presentado, durante la Reunión Anual de la Sociedad Ecológica de Norteamérica, los resultados de sus investigaciones que pretenden equilibrar a una sociedad urbanizada con la protección de los ecosistemas acuáticos. Los ‘tejados verdes’ serían una solución.