Entre el 21 y el 25 de junio, la primera ola de calor del verano concentró un tercio de las defunciones estimadas por el exceso de temperatura. Más del 97 % de estos fallecimientos se asocia al agravamiento de enfermedades previas y no a golpes de calor.
Se destaca la importancia de medidas básicas, como mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y prestar especial atención a las personas mayores y otros colectivos vulnerables.
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria estima que se han producido 212 fallecimientos en el país que se pueden atribuir a la ola de calor comenzada el pasado domingo. En Europa, un informe revela que el 45 % de las ciudades europeas ha batido ya o está en camino de superar sus máximos históricos de estrés térmico.
La exposición repetida a olas de calor no solo aumenta la mortalidad a corto plazo, también acelera el envejecimiento biológico. Un nuevo estudio advierte de que sus efectos pueden acumularse y acompañarnos toda la vida, y los más afectados son los trabajadores manuales, las personas que viven en zonas rurales y quienes no disponen de aire acondicionado en sus hogares.
Datos de la Agencia Estatal de Meteorología muestran que las olas de calor en el país duran cada vez más días y son más frecuentes. En lo que va de siglo, ya ha habido más del doble de estos fenómenos que entre 1975 y 1999.
El Instituto Carlos III ha registrado más de mil fallecimientos causados por las olas de calor entre el 15 de mayo hasta el 13 de julio de 2025, mientras que el año pasado se produjeron 114 muertes en estas mismas fechas. Estas cifras representan un aumento de la mortalidad del 1 035 %.
El proyecto SIRIUS de la Agencia Espacial Europea impulsará el estudio del impacto térmico de las ciudades europeas mediante tecnología satelital avanzada. La iniciativa, dirigida por José Antonio Sobrino, catedrático de Física de la Tierra de la Universitat de València, busca generar conocimiento clave para afrontar los retos del cambio climático en entornos urbanos.
El verano pasado fue el sexto más letal desde 2015, con 2 020 muertes vinculadas a las altas temperaturas, según el Ministerio de Sanidad. El 90 % de los fallecidos tenía más de 75 años y más del 60 % murió en agosto.
Un informe de UNICEF alerta sobre el aumento exponencial de los peligros climáticos para niños y adolescentes. Advierte también sobre los retos de la brecha tecnológica y los cambios demográficos, y subraya la necesidad de medidas urgentes para garantizar sus derechos.
El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus alerta sobre un nuevo episodio de altas concentraciones de ozono en superficie, así como una superación de los valores límite establecidos por la legislación europea de calidad del aire en varias zonas del oeste y sur de Europa entre el 29 de julio y el 4 de agosto por las altas temperaturas en el continente.