Nando López, escritor comprometido con la diversidad

“Necesitamos espejos donde mirarnos, palabras que nos definan y saber que todo está bien”

El escritor Nando López defiende la importancia de ofrecer referentes LGTBI+ desde la infancia a través de la literatura. En Somos la séptima, una novela inspirada en experiencias reales, aborda la convivencia, los valores y los retos a los que se enfrentan los preadolescentes durante su crecimiento.

Nando López
La experiencia de López como profesor sirve como una fuente de inspiración fundamental para dar vida a sus historias. / Jeosm

Nando López (Barcelona, 1977) es novelista, dramaturgo y doctor en Filología Hispánica. Tras años como profesor de Secundaria y Bachillerato, se dedica por completo a la escritura, una trayectoria marcada por su compromiso con la diversidad, la educación y la visibilidad del colectivo LGTBI+, reconocida con galardones como el Premio Arcoíris del Ministerio de Igualdad.

En su última novela, Somos la séptima, cinco estudiantes crean un pódcast en su instituto y se enfrentan a la censura de los adultos, una historia que reivindica la convivencia, los referentes y la libertad de ser uno mismo durante la preadolescencia.

¿Cómo surgió la idea de crear Somos la séptima? ¿Cuánto hay de inspiración en experiencias reales?

La idea de crear Somos la séptima surgió porque me pareció importante que hubiera un libro que fuera un lugar seguro para la preadolescencia, en el que ellos y ellas fueran los protagonistas y en el que todo estuviera contado con humor, ternura, pero también con verdad.

Creo que es una edad en la que es muy importante hablarles de muchos de los retos que van a encontrar durante su crecimiento, de convivencia, de valores, de las dificultades que tenemos cuando vamos creciendo y de las preguntas que nos hacemos. Y sí, desde luego, hay mucha inspiración real.

La idea de crear Somos la séptima surgió porque me pareció importante que hubiera un libro que fuera un lugar seguro para la preadolescencia, en el que ellos y ellas fueran los protagonistas y en el que todo estuviera contado con humor, ternura, pero también con verdad

El pódcast de los protagonistas nace de muchos pódcast escolares en los que me han entrevistado a mí y es un guiño a esos chicos y chicas y a esos profes que impulsan estas actividades en sus institutos. Hay mucha inspiración real, tanto en la parte positiva como en las dificultades a las que se enfrentan los personajes.

¿Por qué es importante hablar de diversidad y visibilizar el colectivo LGTBI+ desde una edad tan temprana?

Porque existe la infancia LGTBI+. Las personas LGTBI+ tenemos infancia, tenemos adolescencia. Si no nos hablan de estas realidades, si no nos cuentan todas las formas posibles de ser y de sentir, crecemos sin referentes, crecemos sin saber quiénes somos.

Necesitamos tener espejos donde mirarnos, necesitamos tener palabras que nos definan y, sobre todo, necesitamos saber que todo está bien. Cuando en un colegio colocamos un símbolo LGTBI+, como el arcoíris o la bandera, y explicamos al alumnado lo que significa, estamos ayudándoles a crecer, a encontrarse y, sobre todo, a respetarse, tanto a sí mismos como a sus compañeras y compañeros.

Hay temas que hay que abordar desde el primer momento, y los derechos humanos son, sin duda, uno de ellos. Precisamente porque es una etapa muy vulnerable, necesitamos darles todas las herramientas para que crezcan sintiéndose bien, sintiéndose protegidos y sabiendo que su forma de ser y de sentir está bien, y que tienen derecho a explorar, a buscarse y a pensar quiénes son y quiénes quieren ser.

Cuando en un colegio colocamos un símbolo LGTBI+ y explicamos lo que significa, ayudamos al alumnado a crecer, encontrarse y respetarse

¿El reto está en explicar qué es la diversidad o, simplemente, en dejar de ocultarla?

El reto, por un lado, es explicar la diversidad, porque muchas veces me agradecen que en mis libros aborde temas como, por ejemplo, que haya un personaje bisexual. El reto es explicarla para que entiendan todas las formas de ser y de sentir y para que puedan pensar cómo esas formas encajan con su propia manera de ser y de sentir.

Por supuesto, dejar de ocultarla es fundamental. Ojalá rompiéramos todos los armarios dentro y fuera de las aulas. Yo era un profesor visible y creo que eso ayudó mucho, tanto al alumnado como a las familias, porque les ofrecía un espacio para hablar y dialogar. Creo que es fundamental no ocultar estas realidades. Podemos hacerlo en cualquier materia. Por ejemplo, en un análisis sintáctico, en lugar de “Pedro y María se besan”, cuando hablamos del sujeto recíproco, podemos poner “Pedro y Juan se besan” o “María y Ana se besan”.

Ojalá rompiéramos todos los armarios dentro y fuera de las aulas. Yo era un profesor visible y creo que eso ayudó mucho, tanto al alumnado como a las familias, porque les ofrecía un espacio para hablar y dialogar

Esos pequeños cambios en un enunciado de matemáticas, cuando hablamos de determinados científicos o científicas o cuando analizamos textos como la poesía de Lorca son una forma de romper el silencio y crear referentes.

El reto es doble: explicar, pero también romper silencios. Por eso libros como Somos la séptima nacen también para romper silencios.

Existe el mito de que los niños son “demasiado pequeños” para hablar de temas LGTBI+. ¿Cómo conseguiste adaptar el lenguaje de tu libro para que fuera fácil de asimilar por lectores de estas edades?

El reto, en realidad, consiste en contar un libro para que les interese y les enganche. Yo creo que nunca hay que subestimar a la infancia. Y creo que, a veces, pecamos de subestimarles.

Cuando escribimos para la adolescencia, en este caso, tenemos que escribir con respeto, sabiendo que son personas inteligentes y plantearles retos de lectura. En cualquier caso, hablar de la realidad LGTBI+ no supone hablar de ninguna manera especial. Nunca eres demasiado pequeño para hablar de una realidad que conoces desde que has nacido.

Si esas personas LGTBI+ están en la sociedad, como es obvio, van a conocer a personas del colectivo ya desde la infancia. Van a ver parejas de hombres de la mano, personas trans por la calle, una familia con dos mamás. No podemos abordar estos temas más tarde; no tendría ningún sentido.

Las personas LGTBI+ no aparecemos por esporas, como seres adultos,  también tuvimos una infancia

Las personas LGTBI+ no aparecemos por esporas, como seres adultos, también tuvimos una infancia. Cuando escribes para estas edades, te tienes que poner en su piel, pensar en lo que van a disfrutar leyendo, lo que les va a emocionar, lo que les va a interesar. Pero también escribirles con respeto, sin dulcificar, puerilizar ni infantilizar, y sin tratarles como si fueran lectores menores. Precisamente en la infancia son grandes lectores, sobre todo en la preadolescencia, y merecen libros que les interesen y que les atrapen.

El libro es una historia cercana y actual sobre cinco estudiantes que descubren el poder de negarse a ser silenciados. / Yoana Kaloyanova

En el libro aparecen el miedo y los intentos de censura por parte de los adultos. ¿Cómo pueden las familias perder el miedo a hablar de estos temas en casa?

Yo creo que lo que no deben tener las familias es miedo. Deberían aspirar a conocer a sus hijas e hijos y, sobre todo, a saber que les van a dar herramientas para relacionarse mejor y hablar de estos temas. En Somos la séptima se habla mucho de aprender a pedir ayuda, de apoyarse dentro del grupo, de comprometerse con causas importantes, de alzar la voz y de no tener miedo a ser quienes somos.

Según varios estudios, los niños asimilan los roles de género muy temprano, hacia los 4 años. ¿Cómo ayuda un libro como el tuyo a que esas ideas no se vuelvan rígidas?

Algo que me parece bonito de este libro es que los cinco adolescentes protagonistas representan cinco maneras muy diferentes de sentir y de ser, y todas conviven. Creo que la literatura puede ayudar a romper los roles de género, porque durante demasiado tiempo ha habido muchos libros que los han cimentado desde una visión muy patriarcal, muy sesgada.

A estas edades es muy importante que les digamos que hay muchas formas de ser y, sobre todo, que rompamos esos estereotipos y ayudemos a deconstruir esa sociedad todavía patriarcal en la que seguimos viviendo.

A estas edades es muy importante que les digamos que hay muchas formas de ser y, sobre todo, que rompamos esos estereotipos y ayudemos a deconstruir esa sociedad todavía patriarcal en la que seguimos viviendo

¿Por qué la ficción es una herramienta tan eficaz para romper prejuicios entre los más jóvenes?

La buena ficción no nos cambia la mirada porque nos dé un sermón. Odio las moralejas y creo que los libros tienen que contar historias. Pero un buen libro te deja poso porque te has identificado con sus personajes, has vivido esa historia. Creo que, a través de un libro, entendemos realidades que no son las nuestras y que, de algún modo, también se reflejan en la nuestra. Por eso la ficción es tan importante para romper prejuicios.

La ficción ayuda a romper estereotipos a través de la empatía, y ese es su gran poder. Por eso los libros son tan peligrosos y por eso hay tantos intentos de censura, lamentablemente. La ficción nos ayuda a cambiar la mirada, a romper prejuicios y a abrir mentes.

¿Qué mensaje crees que deja Somos la séptima a los lectores más jóvenes?

Creo que deja un mensaje sobre la importancia de unirnos, por eso ese plural, ese “Somos”. Somos y podemos ser. Creo que deja un mensaje de optimismo. Estamos en una sociedad que está transmitiendo un mensaje muy pesimista, muy derrotista, a la juventud, y este libro les está diciendo: “Sí, la sociedad que tenemos no nos gusta. Es una sociedad donde hay racismo, machismo, homofobia, transfobia y violencia, pero podemos cambiarla y convertirnos en protagonistas”.

Así que el mensaje es: “Vuestra palabra importa, vuestra voz importa y podemos crear una sociedad mejor”. Por eso también es el título, ¿no? Somos la séptima, porque la idea es que lo seamos todas las personas que queramos sumarnos.

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons
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