Este sábado entró en erupción el volcán submarino Hunga Tonga Hunga Ha'apai, en el Pacífico, cerca de Australia. La onda expansiva fue de tal calibre que se registró en lugares tan lejanos como Alaska, en EE UU, y provocó cambios en la atmósfera y las corrientes marinas de todo el planeta.
El Plan de Prevención de Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca), ha certificado este sábado la finalización de la erupción volcánica de La Palma, que comenzó el pasado 19 de septiembre.
Los comités científico y director del Plan Especial de Protección ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) han dado por finalizada este sábado la erupción de Cumbre Vieja, la más larga de la historia en La Palma y la más destructiva del último siglo en Europa.
El proceso eruptivo de La Palma parece que ha llegado a su fin. Los científicos acordaron en diez días el tiempo para declararlo apagado y ya ha transcurrido una semana desde que el volcán está inactivo. Sin embargo, como advierte Inés Galindo Jiménez, del Instituto Geológico y Minero de España en la isla, el trabajo de seguimiento continúa.
Desde comienzos de esta semana se ha constatado un descenso en la actividad del proceso eruptivo de La Palma. Los expertos piden mantener la prudencia y esperar unos días para confirmar el cese definitivo de la erupción.
El sistema de vigilancia europeo por satélite Copernicus ha confirmado el aumento en la superficie de la isla debido a la erupción volcánica. Pasados dos meses del inicio de la erupción, el tremor volcánico se mantiene estable, mientras que el aeropuerto de La Palma continúa cerrado debido a la emisión de ceniza.
El dióxido de azufre y la actividad sísmica en niveles intermedios muestran una tendencia a la baja de la actividad del volcán de La Palma, lo que puede indicar que la erupción está perdiendo fuerza. Aunque las últimas mediciones invitan a la esperanza, los expertos advierten que aún siguen siendo valores muy altos.
Investigadores del CSIC y la Universidad de Alcalá han desarrollado un dispositivo que permite utilizar un cable de fibra óptica del Observatorio del Roque de los Muchachos en una red sísmica con miles de sensores. Sus datos informarán de movimientos en el terreno y complementarán a los que ya aportan los sismógrafos convencionales.