Esta familia de opiáceos surge debido al mayor control de otras sustancias como la heroína o el fentanilo. Sus efectos son hasta mil veces más potentes que la morfina, por lo que se requiere muy poca cantidad para inducir una depresión respiratoria mortal. En la actualidad se desconocen pruebas hospitalarias para identificarla en pacientes con sobredosis.
Una revisión sistemática publicada en The Lancet Psychiatry ofrece por primera vez cifras comparables a escala global sobre este trastorno durante el embarazo y el posparto. Los datos subrayan la importancia de mejorar la detección y la atención en salud mental materna.