La alteración del sueño podría influir en la recuperación tras una infección por SARS-CoV-2. Un estudio con casi 3 000 personas identifica los ritmos circadianos como un posible factor relacionado con la aparición de síntomas persistentes.
La neurociencia está empezando a reconstruir el cerebro como una red completa de conexiones, avanzando desde organismos muy simples como la mosca de la fruta hasta mamíferos como el ratón. Sin embargo, a medida que el mapa crece, también aumenta la evidencia de que entender su funcionamiento exige mucho más que dibujarlo.