Un estudio con dos cohortes neerlandesas relaciona la temperatura ambiental en el primer trimestre con cambios en el crecimiento fetal temprano. A las 12 semanas, se observa una longitud cráneo‑caudal menor, con efectos que dependen del momento de exposición.
En diez años su incidencia en nuestro país ha aumentado en cuatro de las principales enfermedades sometidas a vigilancia. Desde Sanidad señalan que este incremento responde a cambios en los comportamientos sexuales y en las formas de relación, así como a la mejora de la vigilancia epidemiológica y la facilidad de acceso a pruebas diagnósticas.