Un nuevo estudio señala que los adultos con mejores indicadores cardíacos tuvieron menos probabilidades de enfermar de forma grave o fallecer a causa de este virus durante la pandemia de 2020.
Las condiciones climáticas pueden favorecer que este virus llegue a zonas templadas del hemisferio norte, donde hasta ahora no circula de forma habitual. El aumento de temperaturas está ampliando las áreas favorables para los mosquitos que lo transmiten, aunque factores socioeconómicos y la capacidad de los sistemas sanitarios también condicionan su dispersión.