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David Víctor, profesor en la Universidad de California San Diego

“El acuerdo de Dinamarca fracasará porque es demasiado ambicioso”

En diciembre más de 190 naciones se reunirán en Copenhague (Dinamarca) en la Cumbre Mundial del Clima, para alcanzar un nuevo acuerdo que actualice el Protocolo de Kyoto y frene los efectos del cambio climático. Para David Víctor, profesor en la Escuela de Relaciones Internacionales y Estudios Pacíficos de la Universidad de California San Diego (EEUU), este acuerdo es erróneo. Según ha publicado esta semana en Nature, “es necesario un Plan B para la lucha contra el cambio climático”.

 David Victor.

¿Por qué crees que fracasará el nuevo acuerdo sobre el clima en Copenhague?

El Plan A previsto para Dinamarca fracasará porque es demasiado ambicioso. Hay demasiadas cuestiones en juego y demasiados países que no están de acuerdo como para hacer algún progreso. Las conversaciones sobre cambio climático han adoptado las peores características de las charlas comerciales, y los países intentan tratar tantos temas divisivos que no hay una estrategia central.

¿Quién saldría más perjudicado de este posible fiasco?

El fracaso será nocivo para el sector privado, que perderá la confianza que debería invertir en tecnologías de bajo carbono. Si el sector privado pierde la fe sobre la emergencia de políticas de calentamiento global serias, entonces, pasará mucho tiempo hasta que se reconstruya la confianza.

¿Qué propondrías entonces como Plan B en Copenhague?

Separaría las cuestiones en las que es posible llegar a un acuerdo en Copenhague de las que son poco viables para resolver ahora. Realmente pondría a las primeras en un acuerdo especial. Este nuevo proceso reflejaría las mejores prácticas de las negociaciones económicas, o lo que es lo mismo, animaría a los países a establecer los compromisos más interdependientes. Así cada país podría ver fácilmente cómo su propio esfuerzo nacional es ampliado por los esfuerzos de otros países.

¿Ayudaría a las relaciones internacionales?

Este nuevo proceso también fomentaría acciones unilaterales útiles, como la de los países que marcan normas propias más estrictas para el Mecanismo de Desarrollo Limpio (acuerdo suscrito en el Protocolo de Kyoto y que permite a los gobiernos de los países industrializados y a las empresas privadas suscribir acuerdos para cumplir con metas de reducción de gases de efecto invernadero entre 2008 y 2012). Estas acciones ayudarán a arreglar algunos de los problemas políticos más desagradables de las negociaciones de Copenhague, tales como cómo fijar los ‘Mecanismos de Desarrollo Limpio’.

¿Qué países desempeñan los papeles más decisivos en este compromiso?

En el punto en el que estamos, tres países tienen en sus manos la clave para el futuro. China y Estados Unidos son los jugadores claves porque, si estos países no llegan a un trato, ningún acuerdo sobre calentamiento global puede triunfar. La Unión Europea es también crucial porque ha sido la más activa en imponer un acuerdo en Copenhague y se enfrenta a una decisión estratégica. China y EE UU, sobre todo éste último, no ofrecen mucho, por lo tanto, ¿debería Europa hacerlo por sí sola y apostar por un tratado fuerte sin ellos?

¿Sería acertado?

En mi opinión, sería un error grave, pero habrá mucha presión en esa dirección. La Unión Europea necesita presionar duro para rebajar las expectativas y elaborar un Plan B más práctico.

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons
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