Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Desarrollan un nuevo método para medir la estabilidad de los residuos orgánicos

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) han estudiado diferentes metodologías para medir la estabilidad de los residuos orgánicos como indicadores biológicos. Los científicos presentan en el último número de Journal of Environmental Quality una metodología mejorada que permite medir de forma fiable el contenido de materia orgánica biodegradable en materiales orgánicos sólidos, y resulta útil para investigadores e industrias.

Cubos de residuos organicos para hacer compost. Foto: Crown.

Los investigadores del Grupo de Investigación de Compostaje de la UAB analizaron muestras de residuos de alimentos y de jardinería, residuos urbanos mixtos y lodos de plantas de tratamiento de aguas residuales para proponer una metodología que mide la actividad de respiración de los microorganismos en las muestras de residuos, y establece diferentes índices de respiración basados en la rapidez con que esos microorganismos consumen oxígeno y la cantidad consumida.

El equipo de investigación, dirigido por Antoni Sánchez y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Catalana de Residuos, presenta así en el Journal of Environmental Quality una herramienta que mide de forma fiable estos parámetros.

Según los autores, los índices de respiración se pueden usar como una medida del contenido de materia orgánica biodegradable y de la estabilidad de los materiales orgánicos. Por ello, han podido definir la forma de expresión más adecuada de esos índices. Los resultados indican que los residuos altamente biodegradables tendrán tasas de respiración más elevadas que los residuos con una capacidad de biodegradación menor.

Herramienta de diagnóstico

El equipo de investigación utiliza la metodología desarrollada como herramienta de diagnóstico en las plantas de tratamiento de residuos, e investiga el efecto de la estabilidad en las emisiones de gases de efecto invernadero, así como el impacto general de los sistemas de gestión de residuos en el medio ambiente. Los autores resaltan la necesidad de acordar un estándar internacional para que los investigadores y las industrias lo utilicen en el campo de la gestión de residuos.

El número de plantas de tratamiento de residuos con procesos biológicos para biodegradar los residuos ha aumentado en los últimos años. Estas plantas reciben residuos orgánicos urbanos e industriales para reducir su contenido de materia orgánica biodegradable. Las plantas de compostaje, de digestión anaeróbica y de tratamiento mecánico y biológico contribuyen al reciclado de la materia orgánica, a la recuperación de energía y evitan la formación de vertederos.

El objetivo general de estas plantas es estabilizar los residuos orgánicos. La estabilidad se define como el grado de descomposición de la materia orgánica fácilmente biodegradable. Los microorganismos realizan el trabajo de descomposición, pero todavía no se ha llegado a un consenso sobre la medida más adecuada de la materia orgánica biodegradable, o la estabilidad, en residuos orgánicos sólidos. Un método para medir la estabilidad permitirá el análisis y el diseño adecuado de plantas de tratamiento de residuos, necesario para valorar su eficacia.

----------------------------

Referencia bibliográfica:

Ponsá et al. “Different Indices to Express Biodegradability in Organic Solid Wastes” Journal of Environmental Quality 39: 706-712 / 2010.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Humanos y otros animales actuamos de manera similar ante las enfermedades infecciosas

Muchas de las medidas adoptadas para frenar la infección del SARS-CoV-2, como mantener la distancia social, son mecanismos de protección habituales en el reino animal. Insectos, murciélagos, peces, langostas, ratones y monos, entre otros, comparten con nosotros comportamientos que evitan la propagación de patógenos.

Albatros, petreles y pardelas pasan el 40 % de su vida en alta mar, en zonas sin jurisdicción

Un rastreo de más de 5.000 aves procelariformes muestra que pasan casi la mitad de su tiempo en aguas internacionales, donde carecen de protección legal. Con la mitad de sus especies en peligro de extinción, los responsables del estudio reclaman un acuerdo de regulación global para conservar sus poblaciones.