Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

El respaldo de la ONU es necesario para un consenso en la Cumbre del Clima

Representantes de más de 192 países se reunirán a partir del próximo lunes 29 de noviembre en la Cumbre del Clima en Cancún (México). Durante dos semanas políticos, científicos, organizaciones sociales y empresas buscarán el consenso en cuestiones de financiación, transparencia, mitigación y adaptación al cambio climático. Esta vez, los países, sobre todo la Unión Europea (UE), buscan el respaldo de Naciones Unidas.

Una de las sedes donde se celebrará la Cumbre del Clima en Cancún (México). Imagen: Cop 16

En diciembre de 2009, más de 120 países aprobaron, en la Cumbre del Clima celebrada en la capital danesa, el Acuerdo de Copenhague, un acuerdo político que no encomienda en Naciones Unidas la capacidad de seguimiento, vigilancia, impulso y desarrollo. Este año en Cancún, ni Connie Hedegaard, comisaria de Acción por el Clima de la UE, ni la Unión Europea esperan a llegar a un acuerdo vinculante.

“Tenemos que lograr que en Cancún los contenidos y la experiencia en la aplicación de la Convención de Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto, incluidas sus herramientas, nos perfilen una nueva etapa”, afirma Teresa Ribera, secretaria de Estado de Cambio Climático durante un encuentro con periodistas, que añade que en México el panorama volverá a ser “complejo”, “con un acuerdo posible pero con un nivel de consenso frágil”.

En la XVI Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio (COP 16) que se celebrará en Cancún hasta el 11 de diciembre de 2010, “Naciones Unidas debe ser el foro en el que encauzar la respuesta global al cambio climático”, señala Ribera.

En la actualidad, existe un nivel de consenso “importante” en cuanto a las herramientas financieras como son el fondo verde, a las herramientas en materia de vigilancia y promoción de “un adecuado tratamiento de los bosques” (evitando deforestación y reconociendo el valor de los ecosistemas en la fijación de carbono), a las herramientas sobre la eficacia en políticas de adaptación a los efectos del cambio climático, y a las herramientas para mejorar las tecnologías de las distintas regiones.

“Un escenario perfectamente posible”

Para que todas las herramientas entren en un "paquete final", Europa, que según Ribera, “ha perdido la inocencia”, apuesta por un paquete equilibrado de decisiones.

“Todo aquello que podemos desarrollar en mucho mayor medida, sólo podrá ser acordado si los otros elementos que son delicados cuentan también con el respaldo de Naciones Unidas. No es posible un escenario en el que solamente se acuerde la creación de un fondo verde, o la cooperación en tecnología o en el sector forestal”, manifiesta la secretaria de Estado.

Según Ribera, “se puede avanzar más”. Para ello, es necesario acordar simultáneamente que el compromiso de emisiones que cada país anunció en Copenhague y el de transparencia queden “amparados, y anclados en Naciones Unidas”. Pero aunque para Ribera se trate de un escenario “perfectamente posible”, cuenta con la fragilidad de un gran número de matices.

Para la UE, la cuestión de reducir las emisiones de CO2 al 30% “ya no es la cuestión más importante”. UE hace una apuesta para consolidar el marco de Naciones Unidas, está comprometida con un acuerdo “fundamental” en Cancún, pero “sólo es posible si se mantiene la referencia a la mitigación y la transparencia”.

Para lograrlo, los países no deben comprometerse únicamente a reducir emisiones sino que “deben comprometerse a hacerlo en el seno y a rendir cuentas ante Naciones Unidas”, declara la secretaria de Estado. “El fracaso de Cancún vendría determinado por que no fuera así”, asevera Ribera que recuerda que las cifras aprobadas en 2009 “todavía no han sido acogidas por Naciones Unidas”.

En el caso de España, que se comprometió a aportar 125 millones de euros al año, su contribución en 2010 ha estado orientada a la adaptación, “un pilar fundamental y capital en el que hay consenso político”.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados