Evitar los dulces mientras se toma antibióticos podría ayudar a proteger la microbiota

Tras analizar más de 9 400 comidas y 1 000 muestras de heces, un equipo de investigación ha observado que existe una relación entre los alimentos ricos en azúcares y una mayor alteración de la salud intestinal cuando se ingieren este tipo de medicamentos.

Tarta de chocolate. / Unsplash
Reducir el consumo de azúcar podría proteger la microbiota intestinal. / Unsplash

Cualquiera que haya tomado antibióticos alguna vez ha podido sentir los retortijones y la diarrea, entre otros efectos, que pueden provocar. Estos medicamentos se utilizan para tratar infecciones, pero también destruyen de forma generalizada las bacterias beneficiosas del intestino, lo que permite la proliferación excesiva de microbios nocivos.

Un nuevo estudio de City of Hope (Estados Unidos) sugiere que reducir el consumo de azúcar podría proteger la microbiota intestinal durante el tratamiento con antibióticos. Este trabajo, publicado esta semana en Nature, hizo un seguimiento de pacientes con cáncer de sangre que se sometieron a un trasplante de células madre.

Reducir el consumo de azúcar podría proteger la microbiota intestinal durante el tratamiento con antibióticos

En concreto, esta población padecía un riesgo elevado de sufrir alteraciones graves en el microbioma intestinal. Los resultados mostraron que la dieta fue más importante de lo que se pensaba para la prevención de algunas enfermedades y nuestra recuperación posterior.  

“Los antibióticos alteran la diversidad de aquellas bacterias intestinales que desempeñan un rol importante en el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario y nuestra salud general”, apunta el coautor principal del estudio y presidente del City of Hope de Los Ángeles, Marcel Van den Brink.

“Nuestra investigación expone que evitar los alimentos azucarados durante el tratamiento con antibióticos puede proteger el microbioma, ya que la preservación de la diversidad biológica se ha relacionado con mejores resultados clínicos para los pacientes con cáncer”, añade.

Un amplio estudio clínico

Este trabajo, de cinco años de duración, hizo un seguimiento de pacientes que estuvieron hospitalizados varias semanas para recibir quimioterapia intensiva —en ocasiones acompañada de radioterapia— con el fin de destruir su sistema inmunitario y, posteriormente, someterse a un trasplante de células madre.

El 80 % recibió uno o más de los medicamentos de amplio espectro que ejercían efectos potentes sobre el microbioma

Para prevenir y tratar las infecciones, cada uno de ellos tomó al menos un antibiótico durante su estancia hospitalaria, y el 80 % recibió uno o más de los medicamentos de amplio espectro que ejercían efectos potentes sobre el microbioma al actuar contra muchos tipos de bacterias.

El equipo de investigación realizó un seguimiento de las 9 419 comidas ingeridas por 173 pacientes hospitalizados y analizó la diversidad del microbioma en muestras de heces de 158 personas. La diversidad del microbioma fue un indicador muy relevante para estudiar la salud del intestino.

Medición en tiempo real

Asimismo, cada vez que los pacientes querían comer, la bandeja del hospital llegaba acompañada de un cuestionario en el que se les pedía que anotaran la cantidad de cada alimento y bebida que consumían.

Gracias a ello, los científicos registraron más de 40 000 alimentos y crearon un conjunto de datos sin precedentes que no suele verse durante las investigaciones nutricionales.

 Cada vez que los pacientes querían comer, la bandeja del hospital llegaba acompañada de un cuestionario

Para cada uno de ellos, los investigadores llevaron a cabo un seguimiento de entre 8 y 128 comidas. Además, también analizaron más de 1 000 muestras de heces de los pacientes para supervisar los cambios en la microbiota intestinal.

“A diferencia de otros estudios, que se basaban en lo que recordaban los pacientes, contábamos con registros dietéticos recopilados en tiempo real”, explica Van den Brink. “Esto nos permitió hallar patrones que, de otro modo, podrían haber sido imposibles de detectar”.

Resultados sorprendentes

“Por mucho que analizáramos los datos, siempre aparecía el mismo resultado”, cuenta el experto. “Los pacientes que consumían más dulces tenían más probabilidades de sufrir una pérdida mayor de su diversidad bacteriana, ya que los microbios agresivos desplazaban a otras cepas de bacterias”.

Una de las bacterias agresivas más detectadas fue el enterococo. Cuando abunda en el microbioma, los pacientes sometidos a este tipo de trasplantes se enfrentaban a un mayor riesgo de infecciones del torrente sanguíneo y otras complicaciones potencialmente mortales.

En definitiva, la combinación de alimentos ricos en azúcar y antibióticos de amplio espectro parecía multiplicar el daño al microbioma, lo que generaba una caída sustancial del 24 % en la diversidad bacteriana por cada aumento de 100 gramos de dulces. 

Estudios con ratones

Los investigadores también comprobaron su hipótesis en ratones sanos y los alimentaron con diversas dietas.

En concreto, los roedores que recibieron una dieta rica en sacarosa –sometidos a antibióticos– desarrollaron una proliferación excesiva de bacterias agresivas como el enterococo en el intestino. Sin embargo, aquellos que consumieron azúcares sin tomar antibióticos mantuvieron una diversidad bacteriana normal.

“El hecho de que los estudios en animales respalden las asociaciones que hemos encontrado proporciona una justificación convincente para que futuros ensayos clínicos evalúen la reducción de ingesta de azúcar durante el uso de antibióticos”, afirma el investigador.

Los roedores que recibieron una dieta rica en sacarosa desarrollaron una proliferación excesiva de bacterias agresivas como el enterococo en el intestino

Para los pacientes con cáncer, señala, los resultados refuerzan la idea de que la dieta ejerce una fuerte influencia sobre el microbioma y constituye una de las formas más prácticas para que los hospitales puedan favorecer la recuperación de los pacientes. 

“Muchos de los alimentos y bebidas que recomendamos a los pacientes hospitalizados, como los batidos nutricionales, los smoothies y las bebidas deportivas, tienen un alto contenido en azúcar", apunta Van den Brink. “Eso es algo que tendremos que evaluar a la hora de recetar antibióticos”.

La conclusión práctica para los médicos, afirma, es que la gestión de los antibióticos es importante más allá de la prevención de la resistencia a los mismos. “Todavía es pronto como para recomendar a todas las personas que toman antibióticos que eviten el azúcar”, señala el experto.

“No disponemos de pruebas sólidas de que los probióticos ayuden a preservar o restablecer la diversidad del microbioma, y muchas personas deciden tomarlos de todos modos. No hace ningún daño limitar el consumo de azúcar en la dieta, y es algo fácil de probar”, concluye.

Referencia: 

Dai, Anqi. et al. Sugar-rich foods exacerbate antibiotic-induced microbiome disruption. Nature, 2026.

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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