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Los sonidos y movimientos de los objetos cambian la percepción de nuestro tamaño

Cuando dejamos caer un objeto de las manos, nuestro cerebro emplea modelos internos –tanto del movimiento gravitatorio como de la altura de nuestro cuerpo– para predecir el momento en que el objeto llegará el suelo. Un equipo científico ha comprobado que al alargar artificialmente el tiempo que se tarda en escuchar el impacto, cambia nuestra percepción corporal.

Ondas de sonido en el oído de una mujer. Crédito: UC3M

El sonido y el movimiento de los objetos que utilizamos influyen en la percepción que tenemos sobre el tamaño de nuestro cuerpo, según un nuevo estudio de un equipo internacional liderado por una investigadora de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

El trabajo, publicado en la revista PLOS One, explica que cuando se produce un desajuste entre señales sensoriales (en este experimento se utiliza el sonido que produce una bola al caer con más demora de la esperada), se efectúa una recalibración de la representación mental de nuestra altura corporal.

Los investigadores han partido de una evidencia: cuando dejamos caer un objeto de nuestras manos, nuestro cerebro emplea modelos internos (tanto del movimiento gravitatorio como de la altura de nuestro cuerpo) para predecir el momento en que el objeto llegará el suelo. Lo que los científicos han comprobado es que al alargar artificialmente el tiempo que se tarda en escuchar el impacto, cambia nuestra percepción corporal.

"Estos resultados revelan la sorprendente importancia que el sonido y el movimiento tienen en la representación corporal. No solo sentimos y vemos nuestros cuerpos, sino que también nos escuchamos cada vez que interactuamos con los objetos y superficies que nos rodean", explica la autora principal del trabajo, Ana Tajadura-Jiménez, investigadora del departamento de Informática de la UC3M y del Centro de Interacción del University College de Londres (UCL).

Estos hallazgos podrían tener implicaciones para estudios que utilizan el sonido para la rehabilitación de las personas con problemas de propiocepción (un sentido que permite determinar la posición de unas partes del cuerpo en relación con otras partes), como quienes tienen la enfermedad de Parkinson o han sufrido un ictus.

Cuando se produce un desajuste entre señales sensoriales, se efectúa una recalibración de la representación mental de nuestra altura corporal

"Esta es una vía realmente prometedora para aplicaciones en condiciones clínicas en las que las personas sufren de dolor crónico u otras afecciones relacionadas con representaciones distorsionadas del cuerpo a nivel mental, como la anorexia nerviosa", añade Tajadura-Jiménez.

La forma en que los humanos perciben su tamaño corporal es altamente flexible, incluso más allá de la edad en que dejamos de crecer. Aunque en adultos el tamaño del cuerpo no suele cambiar mucho ni rápido, la representación mental de estos tamaños sí puede cambiar y de forma muy rápida. Esta recalibración de las representaciones mentales del cuerpo se ha investigado en muchos estudios que han demostrado que nuestros cuerpos intentan mantener una representación del cuerpo consistente con las señales sensoriales recibidas.

La mayoría de los trabajos previos sobre este tema emplearon estimulación sensorial, pero este nuevo estudio muestra que incluso los objetos que nos rodean se utilizan para calcular el tamaño de nuestro cuerpo. "Estos mecanismos, en la medida en que se vayan entendiendo, informarán sobre el diseño de la tecnología basada en sonido para apoyar nuevas terapias para tales afecciones", añade Nadia Berthouze, del Centro de Interacción del UCL y coautora del estudio, .

En el estudio participaron tres grupos de personas para realizar un experimento de laboratorio: se les pidió a los participantes que, estando de pie y con los ojos vendados, dejaran caer una bola de su mano a la altura de la cabeza. Los investigadores introdujeron de forma artificial diferentes retrasos en el intervalo de tiempo que la bola tarda en llegar al suelo y producir un sonido y vibraciones en el suelo.

Los participante se sienten más altos

"Los resultados muestran que a medida que aumenta la percepción del tiempo que tarda la bola en llegar al suelo, también lo hace la percepción de los participantes sobre la altura y la longitud de sus piernas", explica otra coautora, Ophelia Deroy, profesora de la Universidad Ludwig Maximilians (LMU) de Múnich (Alemania). Es decir, los participante se sienten más altos y realizan acciones como si sus piernas fueran más largas.

"Esto no es sólo valioso para aplicaciones clínicas, sino que también podría permitir el desarrollo de tecnologías para el control del movimiento en videojuegos en los que los jugadores se identifican con un personaje en la pantalla”, dice otro de los investigadores, Norimichi Kitagawa, de la empresa de telecomunicaciones japonesa The Nippon Telegraph and Telephone Corporation (NTT).

En esta investigación, además del trabajo desarrollado por la UC3M, la UCL, la LMU y la NTT, han participado investigadores de la Universidad de Londres (Reino Unido), la Universidad de Ritsumeikan (Japón) y el Instituto de Psicología de Yoshika (Japón). Esta investigación ha contado con apoyo del Consejo de Investigación Económica y Social de Reino Unido, la Corporación Telefónica y Telegráfica Nipona, el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad de España y el Consejo de Investigación en Artes y Humanidades del Reino Unido.

Referencia bibliográfica:

Ana Tajadura-Jiménez, Ophelia Deroy, Torsten Marquardt, Nadia Bianchi-Berthouze, Tomohisa Asai, Toshitaka Kimura y Norimichi Kitagawa. "Audio-tactile cues from an object’s fall change estimates of one’s body height”. PLOS One 2018.

Fuente: UC3M
Derechos: Creative Commons

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