Un informe que ha encuestado a 3 700 estudiantes de centros catalanes ha detectado que más de la mitad solo confirman “a veces” la información que obtienen por inteligencia artificial generativa. Los autores reclaman la construcción de una cultura pedagógica de uso de estas tecnologías.
La tecnología, que utiliza microscopios ópticos 3D, se basa en la medición de patrones sutiles creados por la pincelada del artista, que son tan consistentes que actúan como una firma morfológica única. Por otro lado, no daña la obra de arte, porque la medición es óptica y no requiere contacto físico con la superficie.
Una investigación internacional constata la tendencia al edadismo de cinco de los chatbots más populares. Según los autores, este sesgo refleja la sociedad actual, que a la hora de hablar es más cuidadosa con el género que con la edad.
Un estudio que analiza cinco de los modelos más populares, incluidos Gemini y ChatGPT, advierte de que la mitad de la información proporcionada sobre salud es problemática y carece de rigor científico, lo que pone en riesgo la seguridad de los pacientes.
Esta nueva herramienta es capaz de identificar técnicas específicas de ciberataques y sugerir automáticamente las medidas de protección más adecuadas en cada situación.
La computación fúngica explora el uso de redes miceliales como soporte para procesar información, con aplicaciones potenciales en sensores y materiales inteligentes, con un impacto ambiental mucho menor que el silicio.
El CSIC participa en un estudio internacional que demuestra la viabilidad de los cúbits de Majorana, una unidad cuántica más estable y menos propensa a errores.
Entre sus habilidades, ofrece una capacidad de cálculo sin precedentes que supera en eficiencia y potencia a otras computadoras avanzadas como Aitkens o Pleiades. Con ella, la agencia norteamericana amplía los recursos disponibles para ayudar a científicos e ingenieros a abordar algunos de los retos más complejos del sector aeroespacial.
Un experimento demuestra que los bots basados en inteligencia artificial imitan a la perfección a los humanos, sortean todos los controles de calidad y pueden alterar resultados electorales y científicos.
Un estudio demuestra que sistemas como GPT-4o y DeepSeek R1 no logran reconocer de forma fiable las creencias falsas en primera persona, lo que podría tener consecuencias graves en ámbitos como la medicina, el derecho o el periodismo.