Suscríbete al boletín semanal

Suscríbete para recibir cada semana el boletín SINC con los contenidos más relevantes y no te pierdas nada de la actualidad científica.

Suscríbete al boletín semanal
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Relacionan la hormona cortisol con una mayor agresividad en niños de 10 años

Investigadores españoles han estudiado la relación entre hormonas y conducta agresiva en niños y niñas de ocho a diez años. Los resultados sostienen que los sujetos que más habían aumentado sus niveles de agresividad a los diez años eran aquellos cuyos niveles de cortisol también habían aumentado entre los dos periodos.

El trabajo analiza si existen diferencias en la conducta agresiva a lo largo de dos años tanto en niños como en niñas. / Aislinn Ritchie

A lo largo de la vida de un niño se suceden numerosos cambios físicos y emocionales. De hecho, las manifestaciones de conducta agresiva se pueden observar a lo largo de toda la vida. Un nuevo estudio, publicado en American Journal of Human Biology, analiza ahora el efecto hormonal en dicho comportamiento que pueden desarrollar los chicos y chicas de ocho a diez años.

El objetivo de este trabajo fue examinar, por un lado, si existían diferencias en la conducta agresiva a lo largo de esos dos años tanto en niños como en niñas y, por otro, considerar, en el caso de que se observara algún cambio, si este podía ser explicado por el cambio hormonal.

Los autores, entre los que se encuentra Eider Pascual-Sagastizabal, investigadora de la Universidad del País Vasco, midieron tres hormonas esteroides: testosterona, estradiol y cortisol. Los resultados mostraron que, efectivamente, había un cambio en los niveles de la conducta agresiva.

“Esto solo ocurrió en los chicos: a los diez eran más agresivos que a los ocho años. Sin embargo, las chicas no cambiaron sus niveles de agresividad entre estos dos periodos”, explica a Sinc Pascual-Sagastizabal.

Los expertos analizaron si los cambios en alguna de las hormonas medidas se asociaban con el cambio producido entre estas dos edades en la conducta agresiva, y encontraron que los sujetos que más habían incrementado sus niveles de agresión a los diez años eran aquellos cuyos niveles de cortisol también habían aumentado entre los dos periodos.

Por el contrario, los chicos que más habían disminuido sus niveles de agresividad al pasar de los ocho a los diez años fueron aquellos cuyos niveles de estradiol habían aumentado más entre las dos edades.

“Los resultados indican un efecto hormonal en la diferente conducta agresiva en función del tipo de hormona: cortisol y estradiol”, añade

“Estos resultados parecen indicar un efecto hormonal en la diferente conducta agresiva en función del tipo de hormona: cortisol y estradiol. A mayor aumento de cortisol mayor conducta agresiva y a mayor aumento de estradiol menor conducta agresiva”, añade Pascual-Sagastizabal.

Los investigadores concluyen que este trabajo puede ayudar a la comprensión de los mecanismos biológicos que subyacen a la agresión, aportando más información sobre los diferentes efectos hormonales en la conducta agresiva en la edad escolar, en función del tipo de hormona y el sexo.

Muestra no representativa

En el trabajo participaron 90 niños (49 chicos y 41 chicas) de cuatro escuelas de primaria y cuenta con la limitación de que la muestra no es representativa.

“El objetivo de esta investigación no era buscar la representatividad de la muestra, sino estudiar la relación entre hormonas y conducta en un estudio semilongitudinal en una muestra de ocho a diez años. En estos casos es muy difícil trabajar con muestras muy grandes”, subraya.

Los expertos en este campo conocen perfectamente las dificultades de este tipo de estudios. “La no representatividad de la muestra no interfiere con la rigurosidad del trabajo”, apunta Eider Pascual-Sagastizabal. “Eso sí, hacen faltan más investigaciones que lo corroboren”, zanja.

Referencia bibliográfica:

Aitziber Azurmendi, Eider Pascual-Sagastizabal, Ana I. Vergara, Jose M. Muñoz, Paloma Braza, Rosario Carreras, Francisco Braza, Jose R. Sánchez-Martín. "Developmental Trajectories of Aggressive Behavior in Children from Ages 8 to 10: The Role of Sex and Hormones". American Journal of Human Biology 28:90–97 (2016)

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Alt de la imagen
Así incitan los núcleos de las células a escapar de los espacios abarrotados

La amenaza de una deformación grave desencadena un reflejo de escape rápido que permite que las células se alejen y salgan de espacios reducidos o tejidos abarrotados. Esta reacción se activa en menos de un minuto y se invierte cuando las células han escapado del entorno lleno. El hallazgo podría tener implicaciones en procesos como el cáncer y la homeostasis de tejidos.

Alt de la imagen
Descrito un nuevo mecanismo de defensa celular frente a infecciones víricas y bacterianas

La revista Science publica un nuevo sistema de inmunidad innata mediante el cual las células combaten virus y bacterias. El trabajo, liderado por investigadores españoles, muestra una estrategia celular evolutivamente conservada que podría ser utilizada en el diseño de vías terapéuticas más eficientes en la era de la resistencia a los antibióticos.