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Un biólogo español identifica una obra del pintor francés Géricault que se creía perdida

De los 10 retratos a enfermos mentales que pintó hacia el año 1820 el francés Théodore Géricault, conocidos como “monomanías”, únicamente cinco se han conservado hasta nuestros días. La curiosidad e insistencia del biólogo español Javier S. Burgos le han llevado a confirmar que el cuadro llamado El hombre melancólico, del artista francés, es en realidad la sexta obra de la serie. 

El cuadro El hombre melancólico, de Théodore Géricault

Considerado uno de los genios del Romanticismo francés, Théodore Géricault (Ruan, 1791-París, 1824) fue el autor en el año 1820 de una serie de diez retratos a enfermos mentales que se conocen como “monomanías”. Estos corresponden a la envidia, la ludopatía, la fijación obsesiva, la cleptomanía y la pederastia. 

Se cree que Géricault dedicó los cuadros, con fines terapéuticos, al doctor Georget, que le trató después de haber sufrido una depresión en el otoño de 1819

Entre las razones por las que se pintaron los cuadros, que reflejan de manera muy realista diferentes formas de “locura”, se cree que Géricault los dedicó, con fines terapéuticos, al doctor Georget, que le trató después de haber sufrido una depresión en el otoño de 1819. También pudo ser directamente un encargo del médico al artista curado para ilustrar los diferentes trastornos psiquiátricos. Sin embargo, de los diez que se realizaron, según una carta escrita en 1863 por un marchante de arte, solo se conservan cinco.  

Ahora, la revista The Lancet Neurology publica un estudio en el que se identifica una sexta “monomanía”, gracias a más de tres años de trabajo de investigación del científico español Javier S. Burgos, doctor en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, y en la actualidad director general de Investigación y Alta Inspección Sanitaria de la Comunidad Valenciana.

Aunque el descubrimiento tiene poco que ver con su oficio, el investigador explica que en todo este proceso ha tratado de aplicar el método científico que habitualmente utiliza en su trabajo. “Cuando juntas disciplinas diferentes, se consiguen cosas insospechadas. Ese es el gran aprendizaje de esta historia”, considera.

Convertido a “detective” de cuadros

En diciembre 2017, Burgos, que colabora con la revista cultural Jot Down, recuerda cómo la historia de las “monomanías” perdidas de Géricault cayó en sus manos.

El científico descubrió que los primeros psiquiatras franceses del siglo XIX intentaron retratar la locura con fines docentes

“Siempre he trabajado el sistema nervioso central, fundamentalmente con la enfermedad del alzhéimer. De ahí mi interés por la neurociencia. Por otra parte, soy un amante de la pintura, sobre todo de las obras que tratan sobre la neurología”, confiesa a SINC Burgos.

El científico descubrió que los primeros psiquiatras franceses del siglo XIX intentaron retratar la locura con fines docentes, y que de las 10 obras de Géricault solo se conservaban cinco. Fue cuando comenzó a preguntarse por qué no se preservaban y si realmente existieron los otros cinco cuadros.

Por ello, tras contar en un artículo el misterio que rodea a las obras de Géricault, decidió ponerse a investigar. En sus ratos libres, como narra a SINC, leía artículos y tesis doctorales, imprimía papers, ojeaba catálogos de pinturas, consultaba archivos nacionales, revisaba libros y exposiciones de pintura. También pidió numerosos testamentos de psiquiatras de la época para comprobar si de alguna manera podían haber heredado un cuadro.

Le medecin chef de l’asile de Bouffon, de Théodore Géricault

“Un día, descubrí una exposición temporal en el Museo de Rávena en Italia en 2013, denominada Borderline, artistas detrás de la normalidad y de la locura. Su nombre captó mi atención”, explica el biólogo.

Al ver el vídeo promocional, observó un cuadro de Géricault que conocía, Le medecin chef de l’asile de Bouffon. A su lado, había otro que le pareció ser ser otra “monomanías”. “Sus dimensiones eran similares al resto de la serie, la composición parecida, así como los colores y estaba al lado de un cuadro del pintor”, explica.

Tras recoger los primeros indicios, el investigador pidió información al museo. Meses más tarde, recibió un correo en el que le informaron de que el cuadro era obra de Géricault y que se titulaba El hombre melancólico. Sin embargo, no le pudieron confirmar que perteneciese al conjunto de obras perdidas.

“Si esto es una “monomanía”, los psiquiatras franceses de la época tendrán que haber hablado de él”, pensó entonces Burgos.

'El hombre melancólico', la considerada sexta monomaía de Géricault

Así se rastrearon las pruebas

Después de revisar numerosa documentación histórica, el español encontró las evidencias que necesitaba. “Leí el Tratado de Medicina que escribió Georget, el psiquiatra que encargó el cuadro. Ahí, Georget hablaba de las monomanías y menciona una que habla sobre la melancolía. Recordemos que el título del retrato sugiere que corresponde a la tristeza (melancolía), como la describe el psiquiatra francés”, relata.

Del mismo modo, encontró un diccionario de Ciencias Médicas en el que participó Dominique Esquirol, a su vez mentor de Georget. “En él se describía un caso de un fanático religioso de 40 años que coincide con el de este cuadro. Todas las evidencias encontradas indicaban que es una monomanía”, señala el investigador.

Estas pruebas, junto con otras de naturaleza pictórica, han servido para dar por cierta la hipótesis de Burgos: El hombre melancólico es la sexta monomanía de Géricault.

“Con esta publicación, me gustaría que se agitase el árbol de las bellotas y que cayese algo. Cuando tenga tiempo, seguiré buscando el resto de monomanías. Probablemente, el artículo pueda provocar que surja alguna pista inesperada”, concluye.

Referencia:

Javier S. Burgos. "A new portrait by Géricaul". The Lancet Neurology (2021)

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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