Suscríbete al boletín semanal

Recibe cada semana los contenidos más relevantes de la actualidad científica.

Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones
Si estás registrado

No podrás conectarte si excedes diez intentos fallidos.

Si todavía no estás registrado

La Agencia SINC ofrece servicios diferentes dependiendo de tu perfil.

Selecciona el tuyo:

Periodistas Instituciones

Un ‘hípster’ y un pigmeo reaccionan igual ante ciertos aspectos de la música

Las reacciones ante algunos aspectos de la música son universales. Así lo han demostrado un equipo de investigadores de Alemania y Canadá que ha estudiado cómo afectaban ciertas piezas musicales a una tribu aislada de pigmeos de la selva congoleña y a un grupo de modernos de Montreal. Los científicos han comprobado que, aunque las sensaciones puedan variar, la respuesta de excitación o calma provocada por la música es la misma.

Las reacciones ante algunos aspectos de la música son universales. / Fotolia-Endre Vestvik

Investigadores de la Universidad Técnica de Berlín (Alemania) y de la Universidad de Montreal (Canadá) han llevado a cabo un experimento que demuestra que las reacciones ante algunos aspectos de la música son universales. No importa si el individuo es un hípster urbanita o un pigmeo que vive en las profundidades de un bosque tropical.

Para ello, los científicos han estudiado cómo afectan ciertas piezas musicales a una tribu aislada de pigmeos Mbenzélé –que habita en la selva congoleña, sin electricidad y sin acceso a radio o televisión– y a un grupo de modernos del centro de Montreal.

Según el estudio, publicado en la revista Frontiers in Psychology, los dos grupos mostraron sensaciones distintas ante las piezas musicales de ambos tipos, pero la respuesta subjetiva y fisiológica de animación o calma provocada por toda la música fue la misma.

El equipo llegó a esta conclusión tras reproducir 19 piezas musicales cortas (11 occidentales y ocho pigmeas), de entre 30 y 90 segundos, ante un grupo de 40 pigmeos del Congo y 40 canadienses de Montreal.

El equipo reprodujo piezas musicales cortas ante un grupo de 40 pigmeos del Congo y 40 canadienses

Debido a que todos los pigmeos Mbenzélé cantan regularmente con fines ceremoniales, los canadienses seleccionados para el estudio fueron todos músicos aficionados o profesionales.

La música occidental elegida estaba pensada para producir una gama de emociones que iban de la calma a la animación, la felicidad, la ansiedad o la tristeza. Se incluyó música orquestal y extractos de tres películas populares: Psycho, Star Wars, y La lista de Schindler.

Los cortes musicales pigmeos eran piezas vocales polifónicas que son bastante optimistas y tienden a llevarse a cabo en contextos ceremoniales para calmar la ira, expresar consuelo tras una muerte, desear buena fortuna antes de una expedición de caza, o incluso a apaciguar a un niño que llora, señalan los autores.

Uso de emoticonos

Los investigadores utilizaron los emoticonos con caras sonrientes o con el ceño fruncido para que la gente expresara si la música les hacía sentir bien o mal.

También pidieron a los participantes que valoraran si la música les hizo sentir tranquilos (emoticón con ojos cerrados) o animado (con los ojos abiertos). A medida que los participantes escuchaban la música, se tomaron varias mediciones, tales como el ritmo cardiaco, la respiración, y la cantidad de sudor en las palmas de las manos para dar a los científicos una visión más completa de las respuestas.

"Nuestro principal descubrimiento fue que los oyentes de estos dos grupos tan diferentes se sintieron animados y calmados por las piezas musicales de una manera muy similar", señala Hauke Egermann, que trabaja actualmente en la Universidad Técnica de Berlín, pero hizo parte de la investigación como becario posdoctoral en la Universidad McGill de Berlín.

"Esto es probablemente debido a ciertos aspectos de bajo nivel de la música como el tempo, el tono y el timbre, pero necesitamos investigar más estos matices”, añade.

"Los oyentes de estos grupos tan diferentes se sintieron animados y calmados por la música de manera muy similar", dice uno de los autores

Roles culturales

El coautor indica que la principal diferencia entre ambos grupos fue que los canadienses describieron sentir una gama mucho más amplia de emociones al escuchar la música occidental que la descrita por los pigmeos, tanto con la música occidental como con la suya propia. “Ello se debe probablemente a los diferentes papeles que juega la música en cada cultura”.

"Las emociones negativas se asocian como una perturbación de la armonía de la selva en la cultura pigmea", dice Nathalie Fernando de la Facultad de Música de Universidad de Montreal, que ha estado recogiendo y documentando la música de los Mbenzélé durante 10 años.

"Si un bebé está llorando, la madre Mbenzélé cantará una canción feliz y si los hombres tienen miedo de ir de caza, también cantarán una canción feliz. Esta cultura utiliza la música para ahuyentar todas las emociones negativas, por lo que no es realmente sorprendente que estos pigmeos tiendan a mostrar que toda la música que oyen les hace sentir bien”.

Los autores señalan que la gente ha estado tratando de averiguar durante mucho tiempo si la forma en que reaccionamos ante la música se basa en la cultura o en algunas de las características universales de la música en sí. "Ahora sabemos que hay un poco de ambas cosas, concluyen.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
Artículos relacionados
Las científicas pueden sentirse más ‘impostoras’ en disciplinas que premian la brillantez

Las mujeres y los científicos noveles pueden sentir con más frecuencia el ‘síndrome del impostor’ cuanto más perciben que una disciplina académica requiere talento o ser brillante para tener éxito. Así lo revela un nuevo estudio realizado en EE UU que sugiere que estos sentimientos podrían obstaculizar la carrera de los investigadores a largo plazo.

Las personas se fían de la inteligencia artificial en las elecciones de voto y de pareja

Dos investigadoras españolas han realizado varios experimentos para demostrar cómo la IA puede influir en decisiones tan importantes como elegir candidatos políticos o buscar citas románticas. Todo ello, pese a haber usado un algoritmo ficticio.