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Un nuevo tipo de El Niño provocaría más huracanes que tocan tierra

Científicos estadounidenses demuestran que el fenómeno meteorológico El Niño puede cambiar y provocar un número mayor de huracanes con mayor probabilidad de llegar a tierra. La investigación, que se publica ahora en Science, estudia este nuevo tipo de fenómeno que se forma en el Pacífico central y no en el oriental como El Niño normal.

La temporada de huracanes del 2008 fue la más activa registrada hasta ahora. Esta imagen, que se tomó el 28 de agosto de 2008, muestra tres tormentas (Fay, Gustav y Hannah) en diferentes niveles. Imagen: Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

Durante los años en los que se produce el fenómeno de El Niño se forman menos huracanes en el Océano Atlántico, pero los climatólogos del Instituto Tecnológico de Georgia (EE UU) Peter Webster –catedrático de la Escuela de Ciencias Atmosféricas y de la Tierra-, Judy Curry –catedrática de Ciencias Atmosféricas y de la Tierra-, y el investigador Hye-Mi Kim, indican que un nuevo fenómeno intensifica el número de huracanes. Así lo demuestran los investigadores a través del uso de datos de satélites y registros históricos de tormentas tropicales y modelos climáticos.

“Normalmente, El Niño tiene como consecuencia una disminución del número de huracanes en el Atlántico, pero este nuevo tipo está causando un mayor número de huracanes con una frecuencia mayor y más probabilidades de llegar a tierra”, ha explicado Webster.

Este nuevo tipo de El Niño, conocido como El Niño Modoki (del japonés “similar pero diferente”) se forma en el Pacífico central, en lugar del Pacífico oriental, como lo hace el fenómeno normal de El Niño. El calentamiento del Pacífico central provoca mayor frecuencia de tormentas y mayor probabilidad de que los huracanes toquen tierra a lo largo de la costa del Golfo y la de América central.

Un patrón de predicción diferente

Aunque El Niño se produce en el Pacífico, este fenómeno de circulación de agua caliente oceánica afecta a los patrones de circulación de todo el planeta, por lo que modifica el número de huracanes del Atlántico.

Según los científicos, este tipo normal de El Niño es más difícil de predecir, porque las predicciones del patrón de circulación de diciembre no llegan hasta el mes de mayo. El verano anterior a la llegada de El Niño, los patrones de las tormentas cambian, lo que significa que las predicciones de este evento no llegan hasta un mes antes de que comience la estación de los huracanes en junio. El estudio demuestra que El Niño Modoki sigue un patrón de predicción diferente.

“Este nuevo tipo de El Niño es más predecible”, ha afirmado Webster. “No estamos seguros del motivo, pero podría significar la obtención de más advertencias de huracanes, probablemente con varios meses de antelación”, ha añadido Webster.

Sin embargo, los climatólogos todavía no tienen claro la razón por la que El Niño se está convirtiendo en El Niño Modoki. “Esto podría formar parte de una oscilación natural de El Niño”, ha apuntado el investigador. “Podría ser la respuesta de El Niño al calentamiento atmosférico. Hay indicios de que los alisios del Pacífico se han debilitado con el tiempo, y esto podría llevar al calentamiento que se está produciendo más al oeste. Necesitamos más datos para estar seguros”, ha subrayado Webster.

El equipo de investigación está también estudiando en la actualidad el fenómeno de La Niña: el enfriamiento de las aguas superficiales en el Pacífico oriental y central. “En el pasado, La Niña se ha relacionado con un número superior a la media de huracanes en el Atlántico norte, y parece que su estructura también está cambiando”, ha declarado Webster. “Estamos tremendamente interesados en comprender por qué los fenómenos de El Niño y La Niña han cambiado. Para averiguarlo, tenemos que llevar a cabo una serie de experimentos numéricos con modelos climáticos”, ha concluido el investigador.

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Referencia bibliográfica:

H-M. Kim; P.J. Webster; J.A. Curry. "Impact of Shifting Patterns of Pacific Ocean Warming on North Atlantic Tropical Cyclones" Science 03 de julio de 2009.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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