La nueva era de la mejora vegetal comienza en Europa

En junio se aprobó la nueva regulación europea sobre Nuevas técnicas Genómicas que pone fin a años de bloqueo normativo. Esta normativa permitirá a los agricultores a acceder a nuevas variedades vegetales editadas que se adapten mejor al cambio climático y a las plagas. 

La nueva era de la mejora vegetal comienza en Europa

La pasada jornada del 17 de junio marcó un hito histórico en el ámbito de la biotecnología vegetal: el Parlamento Europeo aprobó el nuevo reglamento para el uso en plantas de las denominadas ‘Nuevas Técnicas Genómicas’ (NTG), que incluyen herramientas como CRISPR. Esta normativa separa la edición genética de precisión del restrictivo marco clásico de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG), poniendo fin a décadas de aislamiento tecnológico en Europa.

Estas nuevas técnicas, como la herramienta de edición genética CRISPR descubierta en 2012, por la que Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna fueron galardonadas con el Premio Nobel de Química, permiten realizar modificaciones muy precisas en el material genético de plantas, animales y microorganismos.

Estas modificaciones son tan mínimas que equivalen a las que ya ocurren en la naturaleza de manera espontánea. Cuando los investigadores hacen estas modificaciones de manera controlada gracias a estas nuevas tecnologías, pueden desarrollar nuevas características de interés en el organismo editado.

A diferencia de los Organismos Modificados Genéticamente, las nuevas técnicas no dejan ADN ajeno en el organismo editado

En el ámbito agrícola, la mejora genética vegetal mediante estas nuevas técnicas permite generar plantas modificadas en plazos mucho más cortos que los requeridos por los programas convencionales de mejora. A diferencia de los Organismos Modificados Genéticamente, que se obtienen introduciendo material genético de otros organismos, las nuevas no dejan ADN ajeno en el organismo editado.

De esta forma, la normativa aprobada recientemente (que será de aplicación en dos años) permitirá a los agricultores y productores europeos acceder a nuevas variedades vegetales editadas que se adapten mejor al cambio climático y a las plagas o enfermedades, que produzcan mejores cosechas, o que requieran menos pesticidas, o incluso que tengan propiedades alimentarias beneficiosas, entre otras mejoras.

El camino hacia la regulación europea

Esta nueva regulación, muy esperada por la comunidad científica, llega tras años de aislamiento tecnológico a nivel europeo. Las expectativas generadas tras el descubrimiento de las herramientas de edición genética con CRISPR en 2012 se vieron frenadas de golpe en julio de 2018 cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los organismos obtenidos con el uso de las NTG debían someterse a la misma normativa que los Organismos Modificados Genéticamente.

Esto supuso un importante obstáculo para la aplicación de estas tecnologías en la agricultura europea y motivó las críticas de la comunidad científica, que reclamaba una actualización de la normativa para adaptarla a los avances tecnológicos basados en la evidencia.

En abril de 2021, la Comisión Europea publicó un informe en el que se reconocía la demanda de revisar la legislación vigente destacando la necesidad de hacerlo consultando a todos los sectores implicados, y abrió el debate no sólo en el ámbito científico sino también en el económico, social y político.

En abril de 2021, la Comisión Europea publicó un informe en el que se reconocía la demanda de revisar la legislación vigente 

En julio de 2023, la Comisión Europea presentó una propuesta para la regulación de la NTG que fue aprobada por el Parlamento Europeo en febrero de 2024. En abril de este mismo año el resultado fue adoptado por el Consejo de la UE y finalmente, el pasado 17 de junio la propuesta quedó aprobada, allanando el camino para un nuevo marco regulatorio de las técnicas de edición genética en Europa.

Si no se hubiese realizado este cambio sin precedentes en la política comunitaria, Europa habría quedado aún más rezagada respecto a otras regiones en las que la regulación del uso de NTG está vigente desde hace años. Argentina fue pionera en el año 2015, seguida de Brasil (2018), Japón y Australia (2019), Estados Unidos (2020), y más recientemente Reino Unido (2023).

De todos estos países, la referencia más cercana y probablemente la más influyente para la Unión Europea sería el modelo del Reino Unido, país con el que la UE comparte una larga historia regulatoria. Además, Reino Unido cuenta con sistemas científicos y agrícolas muy parecidos a los europeos. Se podría decir que Reino Unido constituye actualmente un ‘laboratorio regulatorio’ para Europa.

Primeros resultados en Reino Unido

La nueva legislación se ha visto como una herramienta para facilitar la comercialización de productos innovadores permitiendo que los descubrimientos desarrollados en el Reino Unido durante la última década pudieran pasar de los ensayos experimentales al mercado, con una aceleración relevante en el desarrollo de cultivos mejorados; más sostenibles, resilientes frente al cambio climático, resistentes a enfermedades y con mejoras nutricionales.

La nueva legislación (de aplicación actualmente solo en Inglaterra por la descentralización de las competencias en agricultura) obliga a registrar públicamente las denominadas notificaciones de liberación (Precision bred organism release notice o PBR). En la práctica funcionan como un registro oficial que permite conocer qué cultivos van a ser evaluados y cuando se realizaran las liberaciones garantizando la transparencia del proceso.

Desde noviembre de 2025 se han registrado en Inglaterra seis notificaciones de liberación con organismos editados mediante NTG, y una notificación de comercialización (Precision bred organism marketing notice PBM) empleada para reconocer oficialmente una planta como editada y avanzar hacia su comercialización. Esta última ha supuesto un hito histórico ya que representa el primer permiso hacia una posible explotación comercial.

Esta cebada ha sido mejorada mediante edición genética con CRISPR para aumentar el contenido graso en los tejidos vegetales

El primer cultivo en recibir este permiso ha sido una cebada editada genéticamente, desarrollada por científicos de Rothamsted Research. Esta cebada ha sido mejorada mediante edición genética con CRISPR para aumentar el contenido graso en los tejidos vegetales, creando un cultivo forrajero con alto valor energético para alimentación de ganado bovino y ovino.

La modificación puede mejorar la eficiencia en la alimentación y potencialmente reducir las emisiones de metano producidas durante la digestión de los rumiantes. Los cambios genéticos introducidos en esta cebada son dos pequeñas modificaciones que causan perdida de función en dos genes que descomponen aceites vegetales.

Esta cebada cumple los criterios conforme a la nueva legislación, lo que fue aprobado tras una revisión científica por parte del Comité Asesor sobre Liberaciones al Medio Ambiente, permitiendo que su cultivo avance hacia una evaluación más amplia (investigación y análisis), y la eventual comercialización de la cebada mejorada con alto contenido en ácidos grasos.

Variedades de trigo mejoradas

Junto con la cebada también se está estudiando dos variedades de trigo mejoradas, una de ellas para la calidad panadera y otra con mayor tamaño de grano con potencial de aumentar significativamente los rendimientos de producción, desarrolladas por Rothamsted Research y John Innes Centre, respectivamente. 

Además, entre febrero y junio de 2026, se registraron en Inglaterra seis solicitudes de liberación de plantas mejoradas mediante edición genética o técnicas afines para seis cultivos diferentes: camelina, guisante, colza, soja, tomate y col.

Los registros aprobados evidencian que el nuevo marco regulatorio está siendo utilizado tanto para investigación aplicada como para el desarrollo de nuevas variedades comerciales.

La legislación ha dado a investigadores y empresas la certidumbre necesaria para transformar años de investigación en innovación aplicada

El hecho de que se registraran seis permisos de liberación en apenas cuatro meses indica una rápida movilización del ecosistema británico de mejora vegetal tras la entrada en vigor de la nueva legislación. La legislación ha dado a investigadores y empresas la certidumbre necesaria para transformar años de investigación en innovación aplicada, abriendo un amplio campo para el desarrollo industrial y comercial británico

La Unión Europea acaba de culminar su nueva regulación más de tres años después de la aprobación de la ley británica, y más de una década después de la aparición de CRISPR. Siguiendo el modelo británico, más allá de la aprobación de la nueva norma, en la UE sería necesario una apuesta decidida por la inversión, la investigación y la transferencia en las NTG, que sirva para traducir en resultados los esfuerzos de la comunidad investigadora frente al reto de producir alimentos de forma sostenible y resiliente.

Una oportunidad única para España

La entrada en vigor el pasado 17 de junio de la nueva legislación en la UE también ha sido acogida positivamente entre en el ámbito de la mejora vegetal, con comunicados emitidos por destacados centros de investigación y asociaciones agrarias como ASAJA, cooperativas agroalimentarias o la asociación nacional de obtentores vegetales.

El Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG) calificó la aprobación del reglamento como “un paso histórico para la agricultura”. Desde el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) se destaca la aprobación como “un hito histórico para la biotecnología vegetal en Europa”.

Es el momento idóneo de pasar del debate regulatorio europeo a la construcción de una estrategia científica y tecnológica a nivel nacional que permita aprovechar este nuevo reglamento

Es, por tanto, el momento idóneo de pasar del debate regulatorio europeo a la construcción de una estrategia científica y tecnológica a nivel nacional que permita aprovechar este nuevo reglamento. En España, ya se han puesto las primeras piedras en el camino para hacer esto realidad, gracias al trabajo que se está llevando a cabo desde el proyecto nGENIA, financiado por el Programa Estatal de Transferencia y Colaboración.

Se trata de un proyecto de asesoría científica en NTG, que reúne a un grupo de expertos que asesora al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Se busca analizar el potencial de las NTG para el sector agroalimentario español, y coordinar los esfuerzos de investigación, innovación, y difusión de información veraz y actualizada.

La aprobación del reglamento tiene gran relevancia para España. Teniendo en cuenta que es la cuarta potencia agroalimentaria de Europa y que se encuentra entre los países más vulnerables a los efectos del cambio climático, va más allá de un cambio normativo. Este nuevo contexto europeo es, por tanto, el momento propicio para realizar, a nivel nacional, una apuesta decidida por la inversión y la investigación en este ámbito tecnológico que permita el traslado del conocimiento al campo y generar soluciones reales.

Sergio Cerezo Medina es investigador del Instituto de Recurso Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) y responsable del Servicio de Edición Genética y Bioinformática.

Fuente:
SINC
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