¿Nacemos buenos o malos, o nos convertimos en ello? En su libro ‘La paradoja de la bondad’, Richard Wrangham intenta responder a esta pregunta partiendo de una simple premisa: la evolución de nuestra especie conlleva una selección continua contra los individuos agresivos.
¿Eres más de gatos o de perros? Un nuevo estudio revela que ninguna de estas dos especies reduce los niveles de estrés de los dueños y que, al revés de lo que podría pensarse, la primera puede intensificar las consecuencias negativas de una mala gestión de esta emoción.