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El ser humano frente al cambio climático

Frente a las teorías escépticas que niegan tanto el calentamiento global como que la acción humana sea una de sus principales causas, el año 2007 ha servido para demostrar cómo la madre naturaleza le está devolviendo la moneda al hombre por su imprudente estilo de vida.

Ilustración: Irene Cuesta.

Los últimos meses han estado marcados por una eclosión mediática. Mientras el cambio climático era tema favorito de portada en periódicos, el Premio Nobel de la Paz reconocía la importancia de la actividad en este ámbito y los Óscar validaban el documental Una verdad incómoda, con la figura de Al Gore como estrategia de marketing. La firma de varios compromisos unilaterales por parte de la Unión Europea, gestos simbólicos como el del Primer Ministro de Australia, que hará de la ratificación del Protocolo de Kyoto su primer acto en el cargo, o diferentes campañas de sensibilización hacen que el cambio climático no pueda pasar ya desapercibido.

La nueva visión del fenómeno ha cobrado mayor relevancia gracias al seguimiento científico y a la aprobación del IV Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), que expuso el mensaje concluyente de que el cambio climático es "inequívoco y producido por el hombre". Esta Agencia especializada de Naciones Unidas realiza desde 1998 evaluaciones del estado y conocimiento sobre el cambio climático.

En 2007, se ha ratificado la conclusión científica: “el cambio climático está ocurriendo y sus efectos se acusan en numerosos ámbitos de la vida”, afirma la Directora General de la Oficina Española de Cambio Climático, Teresa Ribera.

Para Ribera, “la 13ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco (COP) de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático -celebrada del 3 al 14 de diciembre en Bali- se inició con grandes expectativas que ocasionaron intensas horas de trabajo y negociaciones, hasta la consecución de los consensos necesarios para los acuerdos a los que se pudieron llegar”. Como señala WWF/Adena en un comunicado, un hito importante en la COP de Bali fue que EEUU aceptó que "es necesario reducir emisiones, aunque no se haya fijado en dicha conferencia una cuota de reducción a partir de 2012, después de Kyoto”.

La tríada legal española

El Estado español ha sido testigo de la aprobación de tres leyes muy importantes para la conservación de la biodiversidad y la protección ambiental; la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, que recoge también la figura de Áreas Marinas Protegidas; la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural; y la Ley de Responsabilidad Medioambiental de las Empresas, que supone un hito para que las empresas que contaminan, reparen y paguen.

Los efectos del cambio climático han tenido especial relevancia en los hábitats costeros, considerados “los ecosistemas más amenazados de la biosfera con una tasa de pérdida de 4 a 10 veces más rápida que la que sufren las selvas tropicales” según indicó Carlos Duarte, investigador del Institut Mediterrani d’Estudis Avançats (UIB-CSIC), en una conferencia celebrada el pasado octubre.

Las causas de estas pérdidas son múltiples y la mayoría se debe al “rápido crecimiento de la población en la zona costera, que acoge el 60% del total de los habitantes del planeta, y la urbanización, construcción de infraestructuras y destrucción de ecosistemas que este crecimiento conlleva”, explica a SINC Duarte. Es decir, el impacto de la actividad humana.

A las praderas submarinas, corales y organismos marinos se suman las especies de montaña que, debido al incremento de las temperaturas, están ascendiendo más. “Si sigue la tendencia de cambio global, van a perder el ambiente climático que es propicio a su existencia”, asegura Miguel B. Araújo, biólogo del Laboratorio de Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencia Naturales.

Teniendo en cuenta que a lo largo de 2007 se ha ido aceptando la idea de que las consecuencias en la biodiversidad son obra del hombre, la cuestión que se plantea ahora es cómo su estilo de vida y su propia supervivencia se han visto y se verán afectados en un futuro próximo. La sociedad debe adquirir “un mayor conocimiento del problema, sus causas y sus consecuencias para lograr el éxito en la lucha contra el cambio climático”, argumenta Ribera.

Aunque la noción que tenemos sobre los efectos del problema es para Ribera “aún parcial y de contenido sesgado”, actuar contra el calentamiento global podría “incrementar la solvencia de las decisiones sobre la gestión de los bosques, la agricultura, los recursos hídricos, el litoral o los ecosistemas, y facilitar el acierto de las decisiones económicas al promover la aparición de nuevas actividades y nuevos flujos de mercado en sectores diversos”, añade la directora de la Oficina Española de Cambio Climático.

Para Araújo, “la humanidad va a tener que adaptarse económicamente” y adecuarse a los cambios, pero en el caso de las islas tropicales será “imposible” y no quedará más alternativa que evacuarlas, debido a la subida del nivel del mar. La ironía que señala el biólogo es que los países que más van a sufrir son los que menos han contribuido al problema y manifiesta que “en una sociedad inteligente, con recursos humanos y económicos, se puede encontrar un equilibrio”.

Un problema local más que global

El cambio climático no es sólo un problema global: es, sobre todo, un problema local, ya que afecta a zonas muy concretas por su situación geográfica y a sus condiciones ambientales con consecuencias devastadoras. Los incendios que asolaron en enero y en septiembre ciertas zonas de California, los de Grecia o incluso los de Canarias en el mes de agosto demuestran el aumento de desastres relacionados con el aumento de temperaturas, que irá acentuándose a medida que pasen los años.

Los expertos vaticinan un aumento de temperaturas de hasta tres grados antes de finales de siglo, lo que podría explicar, por ejemplo, el temporal Kyrill que afectó a países como Alemania, Suiza, Holanda, Bélgica, Francia, Italia, Rumanía, Rusia, Ucrania, Reino Unido, República Checa y Polonia causando grandes pérdidas materiales y humanas. Se trata simplemente de un ejemplo más de la vulnerabilidad a la que la humanidad está sujeta con efectos de magnitudes imprevisibles.

Según uno de los documentos incluidos en el paquete de medidas energéticas que hizo público el Ejecutivo comunitario de la Comisión Europea en enero, el caso del sur de Europa se augura además poco alentador. Debido al cambio climático, se reducirá la productividad de los cultivos, se incrementarán las muertes por calor y habrá consecuencias negativas para el turismo estival, por lo que limitar la subida de la temperatura del planeta en dos grados centígrados en relación con el nivel de 1990 se hace “imprescindible”.

A falta de los datos oficiales relativos al 2007 de muertes por desastres naturales, el Centro para la Investigación de la Epidemiología de los Desastres Naturales (CRED, sus siglas en inglés) de la Universidad de Lovaina (Bélgica) anunció la cifra de más 21.000 muertes en los desastres acaecidos a lo largo del 2006. Muchas de ellas están relacionadas directamente con los efectos del calentamiento global, con precipitaciones más intensas, tifones y huracanes más frecuentes y una desertificación en aumento. Ésta afecta ya a países como España, con un 2% de su territorio de riego “muy alto”, según datos recogidos por el Ministerio de Medio Ambiente en julio de 2007.

Por otra parte, zonas como las provincias centrales de Vietnam se han visto azotadas por diferentes frentes durante el 2007. Inundaciones a causa de tifones, en particular el tifón Pabuk, corrimientos de tierras debido a la deforestación, sequías cada vez más frecuentes, así como datos que indican que el país será el más afectado por la subida del nivel del mar, según investigaciones del Banco Mundial, son sólo un ejemplo más de que un pequeño cambio en las condiciones climáticas puede tener un impacto a largo plazo sobre los medios de vida de las personas más pobres que dependen de la tierra, como señala un informe de Oxfam Internacional.

¿Qué nos deparará el año 2008? Después de comprobar que efectivamente el planeta Tierra tiene un grave problema que sólo el hombre puede solventar, queda por tanto mucho por hacer. “Tras un año de muchos discursos, estudios, informes y reuniones sobre el alcance del calentamiento global, creemos que 2008 es el momento de pasar a la acción para combatir el cambio climático y proteger la biodiversidad”, concluye el Secretario General de WWF/Adena, Juan Carlos del Olmo.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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