BIOMEDICINA Y SALUD: Psiquiatría

Enganchado a la Coca-Cola

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Suena el despertador y de inmediato Saturnino toma un sorbo de Coca-Cola. A lo largo del día este gesto se repite incesantemente hasta llegar a consumir ocho litros de este refresco. Desde que cambió el café por la cola hace 18 años por su cuerpo han corrido 52.000 litros y de su bolsillo se han esfumado cerca de 36.000 euros. Sin problemas de salud aparentes, la adicción a esta bebida es su verdadera perdición. Pero no existe un consenso científico que explique el mecanismo por el que miles de personas sienten esta misma atracción.

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Adeline Marcos | | 26 septiembre 2015 09:00

<p>Saturnino Martínez consume al día ocho litros de refrescos de cola en botellas de dos litros. / Olmo Calvo / Sinc</p>

Saturnino Martínez consume al día ocho litros de refrescos de cola en botellas de dos litros. / Olmo Calvo / Sinc

El consumo habitual de bebidas azucaradas puede provocar un aumento de peso, caries, afectar a nuestro cerebro e incluso hacernos envejecer más rápido, según distintos estudios médicos. La ingesta excesiva está también asociada a alteraciones metabólicas y problemas cardiovasculares. A Saturnino Martínez –empresario español de 41 años–, que bebe ocho litros diarios de Coca-Cola, estos trastornos no le afectan. Solo siente adicción.

"La sobrehidratación puede alterar el metabolismo celular y provocar debilidad muscular, convulsiones, coma e incluso la muerte”, dice Avena

Es lo primero que hace al levantarse y lo último antes de acostarse. Así desde hace 18 años. Confiesa no beber por sed; su consumo se ha convertido en un acto mecánico. Pero por sus riñones ya se han filtrado unos 52.000 litros de cola.

Si bien es cierto que el cuerpo humano depende del agua, en la actualidad no se ha determinado el consumo diario máximo de líquido por persona. “Requerimos mayores fluidos cuando aumentamos la actividad física, si estamos en entornos húmedos y cálidos o cuando estamos enfermos, pero lo recomendable, según el Instituto de Medicina de EE UU, es que una persona consuma cerca de 3,7 litros de agua al día (entre comida y bebida)”, señala a Sinc Nicole Avena, investigadora en el departamento de Medicina en el Mount Sinai-St Luke’s Hospital de Nueva York (EE UU).

Nino –como le llaman sus amigos– supera más de dos veces esta cantidad recomendada de líquidos. “Esto puede producirle una sobrehidratación”, advierte Avena. El cuerpo regula la concentración excesiva de los fluidos intracelulares en función de varios factores, incluido el consumo variable de líquidos. “Si la concentración varía mucho, se puede alterar el metabolismo celular y provocar debilidad muscular, convulsiones, coma e incluso la muerte”, subraya esta experta en obesidad en el hospital estadounidense.

Con una ingesta de líquido excesiva y continuada, "llega un momento en que nuestro riñón no es capaz de mantener el equilibrio de agua e iones, que inicialmente el organismo es capaz de compensar. En esta situación se produce un círculo vicioso en el que la orina no se puede concentrar y el individuo perpetúa el exceso de ingesta hídrica y este desequilibrio", comenta a Sinc Miguel Ángel Martínez Olmos, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela.

Pero al consumo desmesurado, se suma la ingesta de una bebida gaseosa efervescente que contiene edulcorantes artificiales y cafeína. Nino no bebe otro líquido que no sea Coca-Cola. El agua la reserva para refrescarse después de hacer deporte. A pesar de ello, sus niveles de colesterol y de glucosa son normales, tiene un indice de masa corporal (IMC) de 24,93, es decir tiene un peso normal –aunque confiesa haber engordado 5 kilos en los últimos años–, y su tensión es de 7/12.

Diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares

Con un estado físico aparentemente saludable, los daños en su cuerpo pueden estar ocurriendo ya. “El consumo excesivo de bebidas azucaradas está relacionado con multitud de trastornos que incluyen la diabetes mellitus tipo 2, obesidad, enfermedades cardiovasculares, inflamaciones e hipertensión”, informa Avena quien añade que el consumo crónico puede incluso aumentar los triglicéridos, independientemente de la tolerancia a la glucosa. “Ocho litros de soda al día equivale a unos mil gramos de azúcar”, calcula.

Aunque estos refrescos edulcorados contienen muchas calorías, no sacian el hambre

Según Martínez Olmos, se produce también un exceso de ingesta de sodio, lo que provoca la aparición de edemas, daño renal, alteraciones en los niveles de diversos minerales del organismo (sodio, potasio, magnesio, calcio...), alteraciones del sistema nervioso y pérdida de calcio en los huesos, entre otros. "Hay una mayor tendencia a la osteopenia y la osteoporosis", recalca.

Además, aunque estos refrescos edulcorados contienen muchas calorías, no sacian el hambre. Algunos estudios experimentales han demostrado que las personas no ajustan la cantidad de bebida azucarada que beben mientras comen. “Ingerirán la misma cantidad de alimento independientemente de que beban Coca-Cola normal, light o agua”, explica a Sinc Adrian Meule, psicólogo en el Laboratorio de Comportamiento Alimentario en la Universidad de Salzburgo (Austria).

El estudio, publicado en la revista Appetite y liderado por la Universidad de Toronto (Canadá), revelaba que las personas no reducen la ingesta de comida cuando beben una refresco calórico. “En este caso, es mejor elegir un refresco que contenga menos azúcar (light) si se combina con comida. De este modo, se podrá evitar fácilmente las calorías adicionales que proporciona la cola original”, sugiere el experto.

En el caso de personas obesas, el solo hecho de alternar con una bebida que contenga menos azúcares como té o agua, les ayudaría a perder peso. “Pero tampoco podemos decir que nadie beba refrescos edulcorados. Si una persona es físicamente activa y reduce la ingesta de alimentos, beber mucha soda no conlleva necesariamente sobrepeso”, afirma Meule.

Sin duda, el problema más aparente del consumo de esta bebida es la adicción que genera. “No tengo ni idea por qué bebo tanto, pero me encuentro de maravilla y no está asociado a comer o beber otras cosas”, cuenta a Sinc Nino. Pero, en la actualidad, no existe consenso entre los científicos que determine si el consumo excesivo de algunos alimentos (como puede ser el azúcar en la Coca-Cola) puede considerarse una adicción.

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Dopamina liberada

La ciencia demuestra que la adicción alimentaria está asociada a un incremento de la actividad en áreas del cerebro relacionada con la recompensa. “El consumo de altos contenidos de azúcar hace que la dopamina (un neurotransmisor del sistema nervioso central) se libere y la adicción se refuerce naturalmente. El resultado es que el individuo sigue consumiendo para sentir los mismos efectos”, indica Avena.

“No queda claro si en realidad se trata de una dependencia al azúcar o si es más bien una adicción de comportamiento”, detalla Meule

Sin embargo, la presencia de azúcar no siempre se asocia a un consumo adictivo de alimentos. Esta evidencia existe en algunos modelos animales, “pero no en humanos”, apunta el investigador de la universidad austríaca. Ejemplo de ello es que Nino sustituyó cuando tenía 23 años el consumo de café por el de Coca-Cola Light, que no contiene azúcar sino edulcorantes. Y aún así siente adicción.

Ciertas actitudes alimentarias pueden definirse como adictivas, pero “no queda claro si en realidad se trata de una dependencia a la sustancia (el azúcar) o si es más bien una adicción de comportamiento, o a comer”, detalla Meule.

En el caso de bebidas que no contengan azúcar, como la Coca-Cola Light, el papel de los edulcorantes no nutritivos también se discuten: “No hay tampoco consenso sobre las consecuencias positivas o negativas de beber refrescos light en lugar de los que contienen azúcar”, señala el científico quien explica que estas sustancias engañan al cerebro de tal manera que este piensa que está consumiendo azúcar cuando no lo está haciendo. “Esto aumenta el antojo por alimentos azucarados”, dice.

Pero esta idea raramente es aceptada en la investigación en humanos. Mientras que en animales se ha demostrado que la ingesta de líquidos edulcorados tiene efectos negativos en la salud, como el aumento de peso, en humanos existen evidencias contradictorias al respecto.

Además, con los refrescos de cola entra en juego otro componente: la cafeína, que sí está considerada como una sustancia adictiva en el Manual diagnóstico y estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Por tanto, “si alguien exhibe un consumo adictivo a estas bebidas, se puede relacionar al contenido de cafeína y azúcar, pero no únicamente al de azúcar”, asevera Meule.

Adicción a la comida basura

En este sentido, la cola y la cafeína no son los únicos alimentos con propiedades adictivas. Un estudio, publicado recientemente en la revista PLoS ONE, demuestra que los productos procesados, con azúcar y grasas añadidas, provocan esta misma dependencia.

"La gente siente más adicción por productos con alto contenido de carbohidratos y grasa como el chocolate, los helados, las patatas fritas y la pizza”, señala el experto

“Nuestro cerebro percibe algunos tipos de alimento como más placenteros que otros, pero muchos de estos productos contienen un alto índice glucémico (velocidad a la que se eleva el nivel de glucosa en la sangre) y una alta carga glucémica (que tiene en cuenta el índice glucémico y la cantidad de carbohidratos en los alimentos)”, señala Avena.

Muchos alimentos con una alta carga glucémica han sido procesados para incrementar en su contenido la cantidad de azúcar. “En ratas, los estudios demuestran que estos alimentos como galletas y pasteles con azúcar, grasa o ambas cosas, están asociadas a comportamientos adictivos”, especifica la experta.

En otros estudios con humanos, los científicos indican que alimentos con bajos niveles de carga glucémica, como el pepino y el brócoli, no están asociados con comportamientos alimentarios adictivos. “En general, la gente siente más frecuentemente adicción por productos que tienen un alto contenido de carbohidratos y de grasa como el chocolate, los helados, las patatas fritas y la pizza”, añade Meule.

Pero hay diferencias culturales. En EE UU, por ejemplo, es el consumo de chocolate el que presenta mayores problemas de control por parte de las personas. En un trabajo, liderado por la Universidad de Cornell (EE UU) y publicado en Appetite, las mujeres estadounidenses, británicas y alemanas sentían mayor adicción por este producto que los hombres. “En España, no hay diferencias de género al respecto”, dice el científico.

Ante el deseo incontrolable de consumir estos alimentos, los científicos siguen buscando respuestas biológicas. Pero los efectos en la salud de su excesivo consumo son inexorables. Nino es prudente al respecto: "Supongo que si alguna analítica me sale mal o algo parecido, dejaría de tomarla automáticamente".

Cómo reducir el consumo

“Es posible. Pero supone esfuerzo porque cuanto más restringes algo más lo ansías”, confiesa Nicole Avena. Los azúcares añadidos están escondidos en muchos alimentos que se consumen habitualmente como los yogures, los cereales y el pan. Por ello, “es importante aprender a leer las etiquetas nutricionales para controlar cuánto azúcar añadido se está consumiendo y así reducir la cantidad”, informa la investigadora.

En el caso de Nino, que bebe ocho litros de refresco al día, la científica sugiere usar estrategias similares a las empleadas para el abuso de drogas, como las de reducción de daños. “No sería realista pasar de ocho a cero litros”, dice Avena quien asegura que sí se puede reducir la cantidad de bebida que se consume al día.

Otra manera sería abordar un enfoque en el que la persona se diera cuenta de lo que le pasa cada vez que ingiere esta bebida. “Esto podría ayudarle a ser consciente de la cantidad de azúcar que consume diariamente", concluye.

Zona geográfica: España
Fuente: SINC

Adeline Marcos

Adeline Marcos

Periodista especializada en medio ambiente. Redactora del área de ciencias naturales en SINC

Comentarios

  • Paulino |28. septiembre 2015 08:38:25

    Buen articulo aunque en conclusion se podria decir que no conocemos casi nada sobre los efectos nocivos de las bebidas carbonizadas

    Responder a este comentario

  • anonimo |28. septiembre 2015 08:41:06

    Me parece que os estais liando: si este tal Nino solo bebe coca cola LIGHT, entonces NO consume NADA de azucar! solo edulcorantes. Sin embargo usais la palabra edulcorante y azucar como si fuese lo mismo y no lo es. Por favor, revisad un poquito este texto, porque no puede ser que este tal Nino este tomando 1 kilo de azucar al dia por beber 8 litros de cocacola light. Podria si fuese cocacola normal, pero es que luego poneis que solo consume light! a ver si nos aclaramos un poquito...

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  • iago |28. septiembre 2015 08:45:58

    Yo solo bebo cocacola desde hace años, tengo 35 años, peso 80kg desde que tenía 26 años, actividad normal, poco ejercicio y poco apetito en general.

    Desayuno todos los días un curasán de chocolate con una lata de cocacola. Me sorprende bastante que Nino tome 8litros, yo puedo tomar al día..2por la mañana, 2 comida, 2 merienda y 2 cena aprox. 2,5litros, decir que tomas 8litros de forma constante me parece bastante lejos de la realidad... pero en fin...

    Un problema que tengo es que el agua me sienta mal! cuando bebo agua la sensación es que mi estómago no hace la digestión correctamente, por lo cual tengo una intuición sobre que la cocacola esté afectando a los ácidos de mi estómago, quizás mi cuerpo ya no los ve tan necesarios o qué se yo, pero siempre que tomo agua me siento encharcado.

    Por otra parte me pasé año y medio bebiendo exclusivamente agua, nada más, sólo agua, por hacer la prueba, no me costó, pero tampoco noté ningún cambio especial en mi vida. Siempre recordaba la sensación de tomar un trago de cocacola, una sensacion de placer perfecta y sencilla, pero aguanté y con el tiempo sólo era un recuerdo lejano. La primera cocacola después de ese año y medio me supo a agua con azucar, malisima, fue una lata y la verdad es que sabía mal...

    Volví a tomarla habitualmente porque sabía que ese mal sabor pasaría y lo hice porque soy abscemio nunca me han gustado las bebidas alcoholicas y con el agua la verdad es que en todo ese tiempo nunca la disfrutaba, no deseaba tomar un vaso de agua, de modo que opté mentalmente en tomar cocacola de forma "adictiva" ya que es un hecho que disfruto CADA vez que la tomo... excepto cuando hay alguna con mal sabor, que las hay...

    Solo quería contarlo :)

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  • Carlos |29. septiembre 2015 09:29:58

    Esta noticia es mera carreta publicidad barata para un veneno. Como lo es coca cola. Quiero ver publicar una noticia del otro lado de la moneda de las personas que mueren por esas adicciones a las bebidas azucaradas.

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