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La pandemia deja huella en la lengua española

La actual crisis sanitaria ha hecho que términos como “covid-19”, “coronavirus”, “confinamiento” o “PCR” formen parte de un lenguaje covídico de uso cotidiano. Según lingüistas y filólogos, nuestro idioma se está adaptando bien al nuevo panorama léxico. Los expertos piden huir de metáforas bélicas y recomiendan usar escenarios sin connotaciones negativas.

Cuando todo esto acabe, ¿conservaremos el nuevo léxico pandémico o lo iremos olvidando? / Wearbeard

“La pandemia del coronavirus que ha sacudido el mundo ha provocado cambios radicales en nuestras vidas que, por supuesto, han dejado una huella imborrable en la lengua”. Con estas palabras, el equipo de la Real Academia Española (RAE) hacía balance de cómo en los últimos meses, todos nosotros, los hispanohablantes, hemos incorporado a nuestro vocabulario palabras que ni existían o apenas se usaban hace unos años como “covid-19”, “coronavirus”, “antígenos” o “confinamiento”.

Coincidiendo con el final de 2020, la RAE publicaba una lista con los doce términos más significativos del año, en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española. Cada corporación seleccionó las de sus respectivos países y “cuarentena” y pandemia fueron las más repetidas.

La RAE ha incluido una nueva acepción de “confinamiento” para referirse al aislamiento temporal e impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad

Por su parte, la FundéuRAE –la Fundación del Español Urgente– eligió como palabra del 2020 “confinamiento”. De hecho, aunque el término formaba parte del Diccionario de la Lengua Española desde 1843, la RAE incluyó en su última actualización una nueva acepción para referirse específicamente al “aislamiento temporal y generalmente impuesto de una población, una persona o un grupo por razones de salud o de seguridad”. 

Miguel Sánchez Ibáñez, profesor del departamento de Lingüística Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid, destaca a SINC tres fenómenos de creación léxica que han primado en estos últimos meses: la importación al castellano de palabras de otros idiomas —del inglés principalmente—, el trasvase de términos desde los lenguajes especializados al lenguaje común, como “PCR” o “antígenos’”, y la creación de nuevas palabras con una motivación irónica, como “cuarenpena” o “covidiota”.

Respecto a los tecnicismos, el lingüista explica que buena parte de los nuevos usuarios no sabrán lo que significan con la misma precisión que los especialistas que llevan años usándolos, pero tampoco hace falta para incluirlos en nuestro discurso.

“Ya ha pasado en otros momentos de la historia con otros términos médicos, como radiografía, ecografía, TAC, resonancia... Es un fenómeno muy interesante porque implica un cierto ‘reseteo’ de unidades ya existentes que, de pronto, se ven trasplantadas de sus contextos de uso originarios a otros nuevos en los que generan nuevas relaciones conceptuales y semánticas”, sostiene el investigador.  

Las confusiones iniciales entre el virus y la enfermedad

Al principio de la pandemia, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) denominó como SARS-CoV-2 a este coronavirus y como Covid-19 a la enfermedad que provocaba, hubo cierta confusión entre la ciudadanía, responsables políticos y entre los medios a la hora de utilizar ambos términos.

En un estudio publicado en la revista Journal of Science Communication, las investigadoras del grupo LexiCon de la Universidad de Granada Amal Haddad Haddad y Silvia Montero Martínez mostraban que el término general “coronavirus” era el más utilizado en los medios de comunicación en inglés y árabes que habían analizado.

Estamos asistiendo a una explosión creativa en relación con el léxico de esta pandemia. Es un fenómeno puntual, global y que afecta a toda la población

Silvia Montero

“A través del análisis de un corpus de textos escritos en castellano con el programa Sketch Engine, podemos observar que se sigue usando en muchos casos el término “coronavirus” en lugar de Covid-19”, afirma a SINC Haddad. Sin embargo, según la lingüista, también en algunas fuentes se intenta añadir entre paréntesis el término Covid-19 para evitar la equivocación.

Con este mismo programa las investigadoras han comprobado cómo antes de la crisis sanitaria el concepto “corona virus”, con espacio entre las dos palabras, se utilizaba solo para hacer referencia a algún tipo de virus de tipo corona. Ahora, forma parte del lenguaje general.

“Estamos asistiendo a una explosión creativa en relación con el léxico de esta pandemia”, indica Montero. “Es un fenómeno puntual, global y que afecta a toda la población”, añade.

El filólogo Rafael Rodríguez-Ponga ha identificado 127 palabras o expresiones que componen un “nuevo lenguaje covídico”

Algunos filólogos han puesto cifra a esta creatividad. En concreto, Rafael Rodríguez-Ponga, doctor en filología y rector de la Universidad Abat Oliba CEU, ha identificado 127 palabras o expresiones que componen un “nuevo lenguaje covídico”.

Así lo recoge en un capítulo del libro Pandemia y resiliencia: aportaciones académicas en tiempos de crisis (2020). “Era y es necesario dar respuestas lingüísticas a la emergencia. Es preciso tener palabras y significados para los fenómenos de la realidad cambiante”, señala a SINC.

Los lingüistas y filólogos consultados coinciden en que el castellano se ha adaptado bien a esta nueva realidad. “El español, en su conjunto, está demostrando una gran capacidad de cambio, de adaptación, de renovación”, resalta Rodríguez-Ponga.

Para Haddad, el papel de la RAE también está siendo importante en este panorama tan cambiante y considera que el proceso de adaptación está siendo bastante controlado, al examinar cada nuevo término bajo lupa antes de incluirlo o excluirlo.

Diferencias entre niños y ancianos

¿Nos estamos habituando todos por igual a este nuevo vocabulario? Lingüistas como Inés Olza diferencian entre los distintos grupos de edad en la forma en la que se está produciendo esta adaptación. Si bien los niños y los jóvenes no han tenido complicaciones a la hora de adoptar nuevos términos, con las personas mayores sí puede haber algunas dificultades, sobre todo con los tecnicismos.

Los hablantes de mayor edad tienen usos lingüísticos mucho más asentados y, en general, son menos permeables a los cambios

Inés Olza

“Los hablantes de mayor edad tienen usos lingüísticos mucho más asentados y, en general, son menos permeables a los cambios aunque, como en todo, también va por caracteres y por individuos”, puntualiza a SINC Olza, que es investigadora del Instituto para la Cultura y la Sociedad de la Universidad de Navarra.

En los mayores y también en gente de mediana edad con menor nivel educativo se pueden dar situaciones como que escriban “covi 19” o “el covi”. “Oír hablar mucho de estos nuevos fenómenos, por ejemplo, en la televisión o en la radio, pero no leer sobre ellos o no documentarse de modo escrito trae cosas como “el covi 19”, mantiene la lingüista.

En el caso de los más pequeños, les ha ayudado el hecho de que se hayan publicado cuentos infantiles relacionados con la pandemia como Alicia y el coronavirus (2020), Coronavirus no es un príncipe (ni una princesa) (2020) o ¡Quiero salir! (2020). “El vocabulario de la pandemia se ha insertado en el sistema educativo, tanto dentro del aula como en casa”, compara Haddad.

No estamos en guerra

Algo muy habitual, sobre todo durante los primeros meses de la crisis sanitaria, fue escuchar a diferentes representantes políticos, nacionales e internacionales, referirse a la enfermedad en términos bélicos. El SARS-CoV-2 era el enemigo público número uno y todos estábamos en el frente luchando contra él. Los lingüistas consultados coinciden en que este tipo de metáforas, a medio o largo plazo, no funcionan e incluso son contraproducentes.

La metáfora bélica tiene asociadas las emociones del miedo que puede acabar desmotivando a la ciudadanía

Laura Filardo

“Algunos estudios muestran que la metáfora bélica tiene asociadas las emociones del miedo que, por una parte, puede potenciar la necesidad de actuar contra una amenaza pero, por otra, puede acabar desmotivando a la ciudadanía, sobre todo cuando se alarga en el tiempo”, advierte a SINC Laura Filardo, profesora del departamento de Filología Inglesa en la Universidad de Valladolid.

En el caso del cáncer, una investigación mostró que este tipo de lenguaje podía resultar dañino para los pacientes, en especial cuando la enfermedad era incurable, ya que terminaban sintiéndose responsables por perder ese combate.

Según Filardo, el uso de metáforas bélicas continuado en el tiempo y la relación en los discursos con otros conflictos bélicos, como por ejemplo la guerra civil, pueden favorecer la transmisión de discursos polarizados.

Consciente de los riesgos que podría tener el uso de estas metáforas para la crisis sanitaria de la covid-19, el 22 de marzo de 2020, Olza publicó un tuit en el que proponía emplear otras metáforas alternativas, siguiendo el ejemplo de lo que había hecho la lingüista Elena Semino con pacientes oncológicos en Lancaster (Reino Unido).

Así es como nació la iniciativa #ReframeCovid, que ofrece formas alternativas para ver la emergencia global actual con otras metáforas que unan a las personas en tiempos difíciles. Cualquiera puede contribuir anotando sus ideas en un documento de código abierto o enviando sus metáforas por email a reframecovid@gmail.com.

“Las metáforas deportivas, las que recurren a elementos naturales para conceptualizar el desarrollo de la enfermedad o del virus, o trabajar con el ancla visual de la curva suelen ayudar mejor a la larga para describir esta convivencia tan larguísima que estamos teniendo con el virus y con sus idas y venidas”, plantea Olza.

Las palabras que perdurarán

Valiéndonos de una nueva metáfora, aunque aún no vislumbremos el final del túnel, cuando todo esto acabe, ¿conservaremos este nuevo léxico o lo iremos olvidando como si hubiera sido un mal sueño? Sánchez pone de ejemplo otras palabras que fueron muy populares hace unos años y ahora tienen un uso mucho más minoritario, como “fracking” o “sorpasso”.

“No obstante, es probable que el léxico de la pandemia permanezca en nuestra memoria colectiva durante bastante tiempo, incluso después de haya acabado, lo que facilitará que podamos reavivar algunos de sus significados para otros contextos diferentes”, baraja.

Es probable que el léxico de la pandemia permanezca en nuestra memoria colectiva durante bastante tiempo, incluso después de haya acabado

Miguel Sánchez Ibáñez

Por ejemplo, palabras que podrían asentarse completamente en nuestra lengua, a juicio del lingüista, podrían ser “confinamiento” en un contexto médico y no bélico o legal, o el uso del concepto de “burbujas” como pequeños grupos de contacto.

“Hay palabras nuevas, como “covid”, o significados nuevos, como confinar, que creo que quedarán para siempre. En otros casos, ha habido creaciones que son meramente fenómenos pasajeros, como coronabonos, que responden a necesidades del momento”, comenta Rodríguez-Ponga. Desconocemos qué palabras sobrevivirán a una pandemia a la que estamos deseando poner el punto final.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons