Investigadores del Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) han diseñado catalizadores más eficaces y baratos para la industria química, así como avanzado en tratamientos de células tumorales mediante hipertermia con nanopartículas magnéticas. Los dos estudios han sido portada, respectivamente, de las revistas European Journal of Inorganic Chemistry y Angewandte Chemie.
Investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han desarrollado y patentado una fuente emisora de luz basada en nanotubos de nitruro de boro con algunos defectos. Esta nueva fuente es apta para el desarrollo de dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia.
El horno de grandes dimensiones ha sido diseñado para obtener materiales densos a partir de polvo nanoestructurado. La instalación permitirá fabricar espejos para satélites, ventanas transparentes al infrarrojo para aviones y placas para blindajes.
Muchos no saben que la placa de inducción de su cocina empezó a gestarse hace treinta años en la imaginación de un equipo español, que probó su primer prototipo con unas onzas de chocolate en la tienda de ultramarinos de La Bañeza (León). Esta semana, la empresa BSH, antigua Balay, ha conmemorado la fabricación 5 millones de estas placas en su planta zaragozana de Montañana.
Investigadores españoles han creado un material biomimético capaz de ser modelado a escala nanométrica, lo que aumenta su sensibilidad, selectividad y velocidad de detección de sustancias químicas. El método de fabricación desarrollado ha sido protegido mediante patente.
Extremo de un nanohilo de plata observado al microscopio electrónico de barrido. Foto: ITMA
Nanoanillo de plata observado al microscopio electrónico de barrido. Foto: ITMA
Investigadores del ITMA Materials Technology, con sede en Avilés, han patentado los nanoanillos de plata. La nueva estructura nanométrica podría mejorar la transparencia y conductividad de las pantallas táctiles, tanto rígidas como flexibles, y aumentar el rendimiento de las células solares, entre otras aplicaciones.
Miriam Miranda Fernández (Escamplero, 1980) compone estructuras a medio camino entre lo orgánico y lo inorgánico con una singular aspiración: ser efímeras, desaparecer en el interior del cuerpo tras guiar el crecimiento del hueso como una especie de molde de la materia viva. Su planteamiento para imitar los huesos humanos le valió una ayuda Marie Curie de la Comisión Europea para investigar en el Imperial College de Londres, desde donde atendió esta entrevista.