Mono-láminas de óxido de grafeno observadas mediante microscopia de transmisión electrónica (TEM). Foto: INCAR-CSIC.
El Grupo de Materiales Compuestos del INCAR-CSIC ha conseguido optimizar la síntesis de grafeno por vía química a partir del grafito. Los investigadores han obtenido un mayor grado de perfección que el logrado hasta ahora con dicha tecnología, una forma de producción especialmente adecuada para su uso industrial.
Investigadores europeos están estudiado el funcionamiento de los ojos de los insectos con el fin de diseñar y fabricar el primer ojo artificial en miniatura de superficie curvada, que será similar al de la mosca del vinagre. El proyecto Curvace, financiado por la CE, tendrá aplicaciones en campos como la automoción, la robótica móvil, la confección inteligente y medicina.
Un equipo de investigadores europeos y mexicanos, liderados desde el Instituto Max-Planck en Alemania, ha analizado mediante una ‘sonda atómica’ los procesos de corrosión, un problema que cuesta millones de euros al año. El estudio, que publica la revista Science, revela que la temperatura y la distribución homogénea de elementos como el cromo resultan claves para obtener aceros inoxidables más resistentes.
Distribución del cromo (azul) y el molibdeno (rojo) en una aleación con hierro (verde) según se eleva la temperatura. / M. J. Duarte et al.-MPIE
lnvestigadores del Instituto Nacional del Carbón (CSIC) han desarrollado una tecnología para obtener grafeno a partir de coque, un producto derivado del carbón y el petróleo. La técnica, que evita el uso del grafito como material precursor y abarata los costes, ya ha sido patentada.
Láminas de grafeno obtenidas mediante reducción térmica orientadas al azar. Imagen de microscopia electrónica de barrido cedida por el INCAR-CSIC.
Investigadores de la Universidad de Córdoba han desarrollado productos para facilitar la 'autolimpieza' de las fachadas de edificios patrimoniales. El secreto son unos aditivos que en contacto con el agua y la luz solar degradan la materia orgánica.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un diminuto chip de silicio, tan pequeño que se puede introducir dentro de una célula. De esta forma se detectan los cambios de presión en el interior celular. El avance aparece en la portada de la revista Nature Nanotechnology.
Cuatro señuelos o 'escarabajas' artificiales y una real. / U. Penn