La tríada de eclipses de Sol que nos visita entre 2026 y 2028 marcará el 250 aniversario de un precedente histórico: en 1778 el marino y científico Antonio de Ulloa contempló un ocultamiento total desde un navío en alta mar, observando curiosos fenómenos solares y lunares nunca antes descritos, lo que marcó un hito para la ciencia española de la Ilustración.
Observar el sol durante el eclipse no es más peligroso per se que hacerlo en un día normal. Pero hay una diferencia clave: en un día soleado, contemplar directamente al astro rey nos molesta y apartamos la mirada, mientras que durante el eclipse la intensidad luminosa es mucho menor, por lo que nuestro cerebro ordena a nuestra pupila dilatarse para ver mejor.
El aumento de las temperaturas y subida del nivel del mar que provoca el cambio climático serán las primeras amenazas para casi dos tercios de los ecosistemas insulares. De las islas españolas, tres han sido identificadas como puntos críticos de exposición de las 28 estudiadas.
El telescopio solar más grande del mundo registra imágenes en alta resolución de la fotosfera que confirman, por primera vez, la presencia de inestabilidades asociadas al transporte de energía y campos magnéticos.
Los embalses españoles almacenan 39 016 hectómetros cúbicos de agua tras perder 969 en una semana marcada por la escasez de lluvias. Pese al descenso generalizado, las reservas se mantienen por encima de las registradas el año pasado y de la media de la última década.
El Ministerio ha utilizado el Superordenador de La Palma para predecir la corona solar del eclipse. La simulación reproduce con un alto nivel de detalle la estructura de la corona solar que será visible durante la totalidad del fenómeno a lo largo del camino de totalidad.
El catedrático de la Universitat de València Pedro Ruiz-Castell repasa la historia del fenómeno astronómico del que la Humanidad volverá a ser testigo el próximo 12 de agosto y que en los siglos XIX y XX sirvió para tender puentes políticos entre las naciones.
El clima más cálido y seco está aumentando drásticamente el riesgo de incendios forestales en el sur de Europa, según una nueva investigación con participación española. Los resultados muestran que, a pesar de que se han registrado menos incendios en la región desde la década de 1980, los que se producen son más difíciles de controlar.
La combinación de calor y humedad en 2024 favoreció la actividad de los microorganismos y la respiración de las plantas, y provocó que la naturaleza aumentase la liberación de carbono a través de la respiración.
Un estudio advierte de que la subida del mar tendrá más impacto que las tormentas en el riesgo de inundación durante el siglo XXI. Las diferencias regionales en precipitaciones, características de las tormentas y morfología costera, generan zonas especialmente vulnerables donde el riesgo aumenta más rápidamente.