Nuestro país pierde 520 ovejas y 82 cabras al día. El pastoreo extensivo y la trashumancia siguen siendo unas de las herramientas más eficaces y menos costosas para evitar incendios. Sin embargo, su baja rentabilidad y dureza hacen que esta práctica se extinga.
Los grandes incendios forestales que se están produciendo en España hacen surgir la pregunta de si faltan medios para hacerles frente. Según el consenso científico, la clave no está en aumentar los recursos de extinción, sino en invertir más en prevención y gestión del territorio.
Hasta el 26 de julio se han registrado 32 grandes incendios forestales, frente a los siete contabilizados en las mismas fechas del pasado año. Esto multiplica por cuatro al número de incendios que superan las 500 hectáreas afectadas con respecto a 2025.
En un clima cada vez más cálido, las brisas marinas se están volviendo más débiles y más frecuentes en la cuenca del Mediterráneo occidental. En España, la situación es aún más pronunciada. En las Islas Baleares y la costa mediterránea peninsular, este viento ha perdido en torno a un 17 % de su fuerza.
Los incendios que afectan a la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila ya han obligado a desalojar a 11 500 personas, lo que ha provocado que el Gobierno declarase la emergencia nacional en estas regiones. En Castilla y León hay activos un total de diez incendios, aunque evolucionan de forma favorable.
Incendios como el Guadalajara hace disparar la superficie quemada en el país, que ya supera las 120 000 hectáreas en lo que llevamos de 2026. Estos datos sitúan a España muy lejos de otros países como Italia y Francia, que apenas superan las 45 000 hectáreas quemadas.
Dónde, cuándo y cómo se producen los incendios está cambiando: están aumentando en poder destructivo y llegan a zonas más urbanas. Ahora se necesitan estrategias políticas que se basen en la preparación, mitigación y adaptación de las poblaciones.
Un nuevo fósil de serpiente descubierto en Brasil podría ser la especie más antigua conocida hasta la fecha que se separó del linaje principal. Data de hace entre 85 y 75 millones de años y parece haber estado adaptada a la vida subterránea, a diferencia de otros ejemplares que vivían en la superficie o en el agua.
El hallazgo, logrado gracias al telescopio VLT de Chile, representa la prueba más sólida hasta la fecha de un satélite fuera del sistema solar.
Según datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica, ya se ha quemado casi el triple de superficie que en 2025 por las mismas fechas, en un total de 18 grandes incendios. La Aemet avisa de que, con el inicio de una nueva ola de calor, el riesgo de incendio en el país es muy alto.